Yuuto
Ayase.
* Yuuto vive con su hermana y su maestra
* Ama a Haruka Nogizaka.
El lunes 22 de octubre parecía ser un día sin final, y eso que apenas eran las 7 de la mañana, solo había dormido unas 3 horas y se me estaba haciendo tarde para ir a la escuela, lance mi cobija azul marino al suelo y recorrí mi angosta habitación con piso de madera tapizada por una alfombra color guinda a trompicones, casi me rompía el dedo con mi escritorio de estudio antes de entrar a mi baño personal en la parte derecha de mi habitación. Tomé una ducha rápida, dejando que el agua caliente me diera un ligero masaje. Salí con torpeza de la regadera y me refugie en una larga toalla que tenía en la pared esperándome.
Mientras me secaba con la toalla me lave los dientes y me mire en el espejo, mis ojos estaban adornados con un par de bolsas bajo de ellos. ¿Por qué no pude dormir en el avión? Todo apuntaba a una culpable: -Mika…-pensé en voz alta, esa criatura estuvo atormentándome todo el viaje de regreso de isla Haruka jabalíes, si cerraba los ojos un solo momento ella ya estaba amenazando con dibujarme cosas graciosas con un marcador, o con lanzarme manzanas… como sea, el caso era que solo tenía 3 horas de sueño y un largo día de escuela.
Me puse mi uniforme escolar versión invernal: un pantalón de tela color negro, una camisa blanca, una corbata roja y un saco color morado opacó, según algunos amigos de otras escuelas: el uniforme mas femenino de todo Japón, aunque a mi sinceramente me encantaba, nos daba un toque de exclusividad. Como ya era tarde no me dio tiempo de despertar ni a mi hermana Ruko ni a Sensei, mi maestra principal… que anoche habían tomado todas las bebidas toxicas del avión, a excepción del combustible. Por lo que era natural que estuvieran inconscientes en sus habitaciones.
Salí de mi habitación con mi maletín en mano y bajé las angostas escaleras de madera oscura con retratos familiares en la pared, me detuve un momento para ver la foto familiar de cuando Ruko y yo éramos niños: ella abrazada a papá y yo a mamá, con una sonrisa de oreja a oreja por pasarla tan bien en la playa, a lado de ese cuadro había uno de sensei dormida con la cabeza en el excusado ¿Qué rayos hacia esa foto ahí?, era comprensible que Sensei pusiera sus fotografías, pero… ¿Qué rayos?
Puse a calentar un poco de arroz para mis dos trabajadoras inútiles, les gustaba desayunar en grande pero mi retraso no me lo permitía, para mí solo tome un pan y le unté mermelada, salí con prisa de la casa mientras tomaba mi paraguas de la entrada.
En el camino, iba limpiando mis gafas y recordando lo ocurrido en el último fin de semana: desde mi llegada a la isla Haruka jabalíes hasta el rodeo de cerdos organizado por Mika el domingo anterior, pero sobresaltando por mucho: mi primer beso con Haruka. ¿Era este el inicio de un noviazgo? Nunca lo había pensado, pero en esos momentos yo comenzaba a preguntarme qué era lo que hace una pareja normal, hasta este momento Haruka y yo nos habíamos limitado a fomentar su pasatiempo reprimido durante toda la vida, pero ahora las cosas seguramente cambiarían: pues como pareja oficial tendríamos que hacer cosas que hacen las parejas oficiales, como ir al cine, a la feria… a un motel…
En eso iba pensando cuando giré por la calle que daba a un parque con una fuente en el centro, una larga cabellera clara color avellana se encontraba recargada contra el cristal del aparador de una librería, como durmiendo.
-Haruka, ¿Qué estás haciendo?
Haruka se dio la vuelta, unos grandes ojos cafés voltearon con sorpresa al escuchar su nombre, como si la hubieran sorprendido haciendo algo malo, su piel era blanco sin llegar a la palidez, con un toque bronceado. Sus labios eran pequeños y carnosos, estos poco a poco iban esbozando una sonrisa de sorpresa por mi llegada, su cara era perfecta en todos los aspectos. Aun después de tanto tiempo de verla a diario, e inclusive haberla besado no me acostumbraba a su perfección.
-Yuuto… este… yo… ¿Cómo has estado?
-Haruka… ¿estabas dormida? –solté una risotada y me lleve las manos al estomago.
-N… ¡no! Lo que pasa… es que… ¡Yuuto! ¡Cuidado! ¡Mika va a arrollarte!
Hice caso omiso de la precaución pensando que Haruka intentaba cambiarme de tema de una forma verdaderamente lamentable, en vez de prestarle atención comencé a reírme mas fuerte… cuando de pronto sentí como si un caballo me hubiera golpeado con sus patas traseras a la altura de los hombros y Salí disparado por un costado de Haruka, que ahora se carcajeaba.
Cuando abrí los ojos, no sabía si habían pasado 2 segundos o 2 días, y me di un susto de muerte cuando lo primero que pude ver fue un gigantesco ojo azul hablándome.
-Yuutito, despierta o regalaré a Haruka a uno de los 3 brutos.
-¡AAAHH! –me levanté de par en par, estaba recargado en el aparador donde Haruka estaba durmiendo hace unos momentos, Haruka estaba recargada en el mismo lugar donde antes, pero ahora tenía los ojos cerrados con lagrimas por fuera y tenía una mano en la boca, seguía burlándose de mí.
-Haruka, es un poco irónico que la que se había quedado dormida en el aparador eras tú y que yo sea el objeto de burla ¿no crees?
-Bueno… a ti te acaba de mandar a volar 2 metros una niña de 15 años… Creo que ambos somos unos bufones.
-Bueno… no me molesta empatar contigo… te extrañé. –admití. – ¿nos vamos?
-Yo también te extrañé, me acostumbré a tenerte a solo un pasillo de distancia de mi habitación….
-Ya ¡cállense los dos! No me molesta que sean tan románticos, cursis y pegajosos… de hecho me siento orgullosa, ¡pero se han olvidado que yo también estoy aquí! De ahora en adelante nuestras caminatas a la escuela no serán de parejita, serán de 3 amigos, ¿de acuerdo? –Mika se había puesto en medio de Haruka y yo mientras hacia su monologo dramático, detestaba quedar fuera de algo.
-Tranquila Mika… no tienes porque… espera un momento…
Por fin pude ver a Mika de pies a cabeza, tenía un saco femenino elegante color purpura con mallas oscuras, al pecho el color cambiaba a blanco y llevaba abotonado hasta el cuello, un moño morado terminaba el conjunto: era el uniforme de nuestra escuela.
-Yuutito… no me mires así, no enfrente de mi hermana… ¿o es que no puedes esperar a que estemos los dos solos?
-Cállate, ¡Tonta! –Le reñí mientras le daba un coscorrón, Mika Nogizaka, la hermana menor de Haruka siempre se peinaba con sus dos trenzas, como si fuera una niña pequeña, su aspecto era como el de una Haruka más joven, a excepción de que ella heredo los ojos azules de su madre en lugar de los ojos cafés de su padre. –Te he dicho que no hagas comentarios que puedan crear malentendidos cientos de veces.
-No tienes porque golpearme, no intentes quedar como el macho dominante ante mi hermanita, puede que un día de estos eso provoque que la quite de tus manos. –amenazó con una sonrisa juguetona.
-Pero más importante aun… así que por fin entraste a la preparatoria, ¿Mika?
-Bueno… Mika no es lo que aparenta su rostro de niña torpe Yuuto. –explicó Haruka. –en realidad es una chica ejemplar, en la secundaria ella fue presidenta estudiantil desde primer año.
-Ya veo, así que solo tiene cara de tonta.
-Exacto. –Coincidió Haruka, con una sonrisa.
-Saben que sigo aquí, ¿no? –se quejó Mika cerrando los puños. –en fin, vayamos a clases: ¡Yuutito, hermanita!
Comenzamos nuestra caminata por entre los aparadores de las tiendas de la tranquila calle, mientras más nos acercábamos a la escuela era más abundante la población estudiantil y pronto nos mezclamos por entre los uniformes guinda y purpura.
-Por cierto Mika, ¿has pensado en eso? –preguntó Haruka con severidad.
-Si… -admitió la jovencita. –sinceramente estoy muy nerviosa
-¿Pensar en qué? –pregunté curioso.
-Lo que pasa es que… –Haruka parecía buscar una forma de explicármelo mientras masticaba una trocito de manzana. –como explicarlo… mejor hazlo tu, Mika.
-Lo que pasa es que toda mi vida he estado en escuelas privadas de señoritas, y durante todo el último año de secundaria estuve rogándole a mi papá que me permitiera ir a la escuela de mi hermanita para cuidarla, y no fue hasta el viaje de este fin de semana que llegó a la conclusión de que no todos los chicos de 15 a 18 son delincuentes, debo agradecerte por eso, yuutito.
-Vaya, ¿tu padre cree que soy buen chico?
-Sé que es difícil de creer… -comenzó Haruka, y tenía toda la razón. –pero así es, mi padre te ha tomado cierto respeto, supongo que es porque le has confrontado de frente sin temerle a sus puños de tamaño sobrenatural.
La sola idea de pensar en el señor Nogizaka me causaba escalofríos: un hombre de 2 metros de estatura y de una masa muscular poco común en una persona de negocios y que está en sus 50 y que por cierto, ya había tenido el gusto de golpearme en dos ocasiones no era precisamente lo que encajaría en mi definición de “amigo”.
-Por cierto, Haruka… he querido preguntarte esto con anterioridad, ¿que… opinión tienen tus padres de mí?
Parecía que el tiempo se había detenido, Mika incluso detuvo su caminar y se puso en pose dramática mirando a su hermana, la pequeñuela también tenía curiosidad por la respuesta.
-Pues… -Haruka se puso un dedo en la barbilla y miro al cielo, meditando. –para mi padre eres un chico valiente, con futuro… pero torpe e inútil por el momento, o eso le oí decir, en el caso de mi madre… dice que eres una persona muy interesante. Y para mi abuelo la definición perfecta es: un diamante en bruto.
-¿Panchito en serio piensa eso de mi? –había conocido al singular abuelo de Haruka ese mismo fin de semana y ya le sentía cariño, a pesar de sus vestimentas y costumbres él fue el que levanto la empresa Nogizaka 60 años atrás, un verdadero ejemplo de un triunfador.
-Bueno… no es que mi abuelo sea un genio leyendo personas, Yuutito… lo mismo decía de él novio anterior de Haruka…
-¿¡SU QUE!?
-¡¿MI QUE?!
-Bromeo… Bromeo… No se lo tomen tan a pecho… en fin, amargados: necesito que me presenten a todos los guapos de su escuela, ¿de acuerdo?
-Mika… ¿no crees que deberías esperar a conocer a un caballero sin importarte su apariencia física más que lo demás?
-Lo siento hermanita… yo no me conformare con un alfiler como tu, sin ofender Yuutito, pero yo quiero un deportista, un hombre de acción, que me compre cosas para ganarse mi amor para después desecharlo y reírme de él, después darme cuenta de mi error y recuperarlo en la ciudad de México.
-Tonta… acabas de hacer una película en 10 segundos.
-¡Mika, te prohíbo que insultes a Yuuto!
-No le he insultado, solo digo que un poco de pesas no le harían daño…
-Bueno… ¿a quién no? –intenté defenderme.
-No pongas excusas Yuuto, mañana mismo empezamos el entrenamiento “abdomen de acero” para que así mi hermana nunca escape de ti.
-Yo jamás haría eso, Mika… por nada del mundo se me pasaría por la mente el escapar de Yuuto, nunca me alejare de él.
Se creó una atmosfera incomoda, nuestros enrojecidos rostros iluminaron a Mika, que se encontraba en medio de nosotros dos.
-Mejor me quedo en el centro, no quiero sobrinos todavía.
-¡MIKA! –gritamos al unisonó.
Cuando esto paso ya habíamos llegado a la entrada de la escuela, la cual era conocida en toda la ciudad por su peculiar forma: 4 torres ubicadas en las estaciones cardinales, separadas por una explanada gigantesca rodeada de senderos floridos que daban a 4 jardines diferentes, tras la torre norte había un gimnasio y tras la torre oeste estaban las canchas de los diferentes clubes deportivos de aire libre, como futbol y tenis.
-Bueno Mika, será mejor que vayas a dirección a hablar con la directora, para ver tu asignación de grupo, ¿quieres que te acompañe?
-No te preocupes, hermanita… yo soy una mujer grande que puede con todo. –Mika se aferro con ambas manos de su maletín y corrió en dirección a las oficinas en la torre este.
-Lamento esto, Yuuto, comprendería que me dijeras que de ahora en adelante preferirías caminar solo a la escuela.
-No te preocupes Haruka… como decirlo, a pesar de todo Mika se ha vuelto algo así como mi mejor amiga…
El rostro de Haruka esbozo una sonrisa por la cual yo pagaría unos cuantos millones de dólares y me tomo de la mano, me estremecí.
-H… ¿Haruka?
-Sobre eso quería hablarte, Yuuto… creo que es hora de que todos lo sepan.
-¿Qué sepan qué? –pregunté confundido.
-Tú sabes…
-No entiendo. –era verdad, me había tomado desprevenido y no sabía de que hablaba.
-Olvídalo, solo bromeaba. –Haruka me regalo una tierna sonrisa cerrando los ojos y se me adelanto casi corriendo, decidí no tomarle importancia y corrí tras ella.
Nuestra aula estaba en el segundo piso de la torre norte, ese piso estaba pintado color blanco y azul, con piso de madera, había otras 3 clases con las que compartíamos piso, todos: tanto hombres como mujeres se olvidaban de disimular y miraban a Haruka con admiración y perversión.
En nuestro salón, que estaba al fondo del corredor no se notaba vida en el exterior, pero cuando entramos: todos peleándose por los lugares asignados, unos intentando venderlos y otros intentando rentarlos, otros luchando por estar al lado de su enamorada, lo que me causaría problemas para estar de lado de Haruka.
-¡SEÑORITA NOGIZAKA! –gritaron un montón de tipas ruidosas y corrieron a donde nosotros, como era de esperarse pronto me vi expulsado de la reunión y tuve que seguir a mi lugar sin compañía de mi novia, en el pizarrón mi nombre marcaba el lugar “13” y Haruka marcaba el “40” –mala suerte –pensé, de todas formas no era obligatorio que estuviéramos siempre juntos, me dio curiosidad saber quien estaría a mi lado izquierdo, pude ver el nombre “Harima Kenji” y detrás de mi “Elizabeth Johnson” ambos desconocidos para mi, pero a mi derecha “Shiina Amamiya” acababa de solucionarme el problema del aburrimiento, una gran amiga y persona con la que era imposible aburrirse, justo pensaba en lo mucho que me divertiría con mi amiga cuando fui interrumpido.
-Estás pensando en lo afortunado que eres de tenerme a tu lado, ¿verdad?
Una muchacha con cabello rojo lacio, como lava volcánica cayendo por un volcán, que le llegaba hasta los hombros. Una piel blanca ligeramente bronceada y una sonrisa colmilluda la conformaban, una belleza por donde se le viera.
-¡Vaya! ¡Shiina! No seas tonta, la que seguro esta súper feliz eres tu… mira que tener al supermodelo Yuuto Ayase a tu disposición no es cualquier cosa.
-Sí… Sí claro…
-No me bajes el ánimo tan de golpe, justo en la mañana Mika me ha dicho que debo hacer pesas…
-¿Y quién no? –me animó Shiina.
-Exacto. –concluí.
-Pero ya cambiando de tema… –Murmuró Shiina. -¿Sabes quién es Elizabeth Johnson?
-Ni idea, por su nombre me es obvio que viene de Estados Unidos o de Inglaterra, pero seguro que es nueva en la escuela, también hay otro nuevo: ese tal “Harima Kenji”
-Bueno, de hecho los nuevos están a nuestro alrededor yuuto, detrás de mí hay una chica nueva llamada Tenma Muguki y a mi derecha un tal nobunaga Kioto.
-¿Nobunaga? ¡Qué rayos! ¡Pero si él es mi mejor amigo!
-Nunca me lo habías presentado, ¿será que me quieres alejar de todos los hombres para tenerme solo para ti?
-Es probable… Pero en verdad me pregunto cómo serán los nuevos…
Shiina parecía pensar en algo gracioso para contestarme cuando todos los ojos de la clase se desviaron de sus asuntos para atender una entrada triunfal, ni siquiera con Haruka se había formado tal estruendo, algunos hasta se pararon de sus asientos para ver mejor y otros hablaron descaradamente aun cuando todos podían escuchar: una chica muy alta, de 1:75 aproximadamente, con largos cabellos rubios cual brillo de sol peinados con dos colas de caballo que llegaban hasta los un poco debajo de los hombros y sin embargo no se notaba que fuera un peinado infantil, pues su mirada era seria y segura, hasta un punto arrogante, sin voltear a ver a nadie… como si no se percatara de que todos los ojos estaban puestos en ella o como si ya estuviera acostumbrada. Se limitó a poner su mochila sobre su escritorio, detrás del mío y tomo asiento, abrió una cajita de maquillaje y se concentro en lo suyo. El salón fue recobrando compostura a través de los segundos.
-Cierra la boca Yuuto, no vayas a mojar el suelo… -gruñó Shiina.
-N… No se dé que hablas…
-Prácticamente la estabas devorando con los ojos, ¿Qué diría Haruka si se diera cuenta?
-No sé de que hablas la verdad… yo solo me preguntaba si ya la había visto antes…
-Así que te gustan las rubias… bueno… iré a presentarme con ella, alcánzame en 5 minutos para no agobiarla, ¿de acuerdo? Ya que se sienta cerca de nosotros tenemos que ser amistosos con ella.
-Está bien, está bien… ya te veo ahí en un rato.
Shiina tenía habilidades sociales mucho mejores a las mías, pude ver como se acercaba a ella y la saludaba con naturalidad, después se daban las manos y la rubia le devolvía una sonrisa de televisión, parecía que se iban a llevar bien.
-¡YUUTO! –gritaron al unisonó unas voces masculinas y antes de siquiera darme la vuelta ya estaban 4 chicos a mi lado: Nobunaga, Yamaho, Martins y Totuno.
Nobunaga era un enano en todo su esplendor, siempre estaba peinado con el cabello corto y hacia atrás y en sus ojos se notaban ojeras por falta de sueño, Yamaho siempre presumía su cabello rubio y largo peinándolo con una cola de caballo, Martins era pequeñito y con unos ojos enormes y Totuno era un gorila gigantesco, con unos ojos de gatito.
-Vaya, pero si son los 3 brutos y su rey idiota: Nobunaga
-Que gracioso eres, insultándonos cuando te desapareciste 4 días de nosotros ¡4 días! –gruñó Nobunaga.
-Lo siento, los extrañe mis hermanos… ¿Qué hay de nuevo por aquí?
-Bueno… que eres el bastardo más afortunado de toda la historia. –gruñó Martins.
-¡Bastardo! –gruñeron los otros 3 al unisonó.
-¿Ahora por qué?
-Tienes a la nueva diosa de la escuela detrás de ti, imbécil. –me insultó Yamaho, que con eso de las mujeres él era muy serio.
-¿Nueva diosa? –inquirí con curiosidad
-Así es, cuando estábamos en segundo la señorita Nogizaka, que por cierto es tu gran amiga…bastardo… era nuestra única diosa… a finales recibimos una nueva diosa llamada Shiina Amamiya, que por cierto es tu mejor amiga…bastardo… y ahora, hemos recibido en esta desértica escuela en ruinas a dos nuevas diosas, una de ellas es una chica de primero cuyo nombre aun esta en investigación y la otra es la rosa del desierto, proveniente de las lejanas tierras de estados unidos de América: Elisabeth Johnson, según la medida de tanteo de Totuno ella es así: pesa unos 60 kg mide 1:76 su cintura mide 60 cm y aquí te va lo mejor de todo: ¡ES UNA “COPA D”!
Tal vez los 3 brutos no eran tan brutos como yo creía, más bien estaban enfermos; Mí cabeza se llenó de preguntas mientras me daban su reporte.
-¿Tengo algunas preguntas, les importa?
-¡Claro que no! –gritaron los 3.
-Primera… ¿desértica escuela en ruinas? Pero si a mí me parece la mejor escuela de Japón.
-Bueno… hablábamos en cuanto a mujeres.
-Segunda… ¿Cómo es que Martins sabe si es 90 60 90 con solo verla?
-Secreto de estado.
-Tercera… ¿Por qué suponen que a mí me interesa saber la talla de sostén de una chica?
-Porque la comiste con los ojos, debiste ver la cara de celos de Haruka en ese momento.
-¿Qué? Ya vengo…
Me separé de los ahora 4 brutos y fui a donde estaba Haruka, estaba sentada en su escritorio ya sin la marea de admiradoras y fingía escribir algo en un cuaderno.
-Ya conocí a una de las nuevas. –intente iniciar una conversación.
-¿Enserio?
-Bueno… Shiina quiere que vaya a conocerla para que no extrañe su país y seamos amigos todos, ¿te animas? ¡Anda vamos!
Haruka dudó, su mirada se desvió a donde Shiina hablaba con Elisabeth y luego donde yo la miraba con miedo.
-Está bien, ¡vamos!
Al levantarse la tomé por la mano, ignorando las miradas que eso causó y recorrimos hasta el otro extremo del aula, donde Shiina soltaba risitas.
-Vaya, por fin llegan, mira Elizabeth ellos son mis dos mejores amigos: Yuuto Ayase y Haruka Nogizaka, son excelentes personas en verdad.
Por alguna razón yo estaba muy nervioso, como si me diera miedo la opinión que pudiera tener ella sobre mí. La mirada de Elizabeth se paso primero por Haruka, y le dedico una amplia sonrisa y le ofreció su mano.
-Mucho gusto señorita Nogizaka, espero podamos ser amigas.
Haruka respondió a su gesto y tomo el saludo diciendo: -lo mismo espero, señorita Johnson.
Después el que seguía en ser juzgado era yo, su mirada busco la mía y la encontró, sus ojos eran color café oscuro, y como se había demostrado hace apenas unos minutos: irradiaban seguridad, era una mirada fuerte y atractiva, como hipnotizadora, sin embargo también emanaba rayos de amabilidad, es decir no era para nada hostil.
-Mucho gusto, joven Ayase… ¡llevémonos bien!
-Lo mismo digo, ya que me siento frente a ti.
-¿En serio? Bueno entonces te molestare muy seguido para pedirte ayuda. –soltó una risita.
Su voz era amable y directa, rápidamente se puede saber que Elizabeth no era una persona débil o que necesitara de los demás, sino todo lo contrario.
Ya viéndola de cerca Elizabeth era tal vez la chica más hermosa de toda la escuela.
-Bueno… Shiina es una niña especial, si sabes a lo que me refiero… así que tengo que cuidarla casi toda la clase, pero si esperas a que se quede dormida puedo ayudarte.
Todos reímos, a excepción de Shiina, claro.
-Tus amigos son agradables Shiina, ¿Por qué no almorzamos juntos, así podremos conocernos mejor?
-Seguro, ¿vienen con Yuuto y conmigo a la azotea de la torre norte? –sugirió Haruka, que desde hace rato llevaba una sonrisa bastante peculiar.
-Claro, así nos conoceremos mejor ¿eh, señorita Johnson? –animó Shiina tomándola por el hombro y sonriendo con amabilidad.
-Exacto, la verdad estaba nerviosa por venir a Japón, pero veo que son amigables por aquí, entonces es una reunión.
Haruka parecía estar por responder cuando el timbre rugió, todos los alumnos corrieron a sus asientos y nosotros les imitamos, Haruka recorrió todo el salón, Shiina se cruzo y yo simplemente me senté, el asiento a mi izquierda seguía vacio, Harima no parecía tomarle importancia al timbre.
No pasaron muchos segundos cuando nuestra nueva profesora entro al salón. –que mal, Sensei no es nuestra maestra este semestre. –pensé, pero había que acostumbrarnos a la nueva instructora.
Era muy joven, de unos 30 años como máximo, su cabello era negro y rizado, llevaba unas gafas estilizadas y gozaba de buena figura, nos examino de arriba abajo y prosiguió con la clase inicial.
-Buenos días jóvenes… mi nombre es Midori Yamada, pueden llamarme maestra Midori. Seré su maestra durante este periodo y espero podamos llevarnos bien, ahora se supone debo presentarles a los alumnos de nuevo ingreso a esta clase, por favor los nuevos levántense y vengan a donde mi.
Una chica se levanto por detrás de Shiina, y Elizabeth paso a mi costado. Ambas se pusieron de lado a nuestra profesora y se recargaron en el pizarrón, Elizabeth parecía indiferente a la situación pero la otra chica se veía muy nerviosa, por cierto tenía un cabello negro largo Hasta la cintura y llevaba dos pequeñas colitas de cabello a su costado, parecían antenas de insecto.
-Pasa ya, idiota… puedes dejar tu castigo. –gritó Midori a la puerta. Seguido de eso un tipo enorme, de más o menos 1:95 y muy musculoso entro en el aula, era moreno y con cabello largo hasta el cuello relamido todo hacia atrás, en su rostro se podía apreciar una pequeña barba de triangulo y unos bigotillos de forma similar: su apariencia era más que intimidante, para ser sincero esa figura me causaba pavor. Yo me encontraba rezándoles a los dioses para que él no fuera el tan esperado Harima Kenji.
Entre toda la clase se formo una marea de murmullos, nuestro grupo de nuevos era un grupo muy peculiar.
-Nobunaga, tú también eres nuevo aquí, idiota. –le recordé volteando a mi derecha, donde Shiina me miraba extrañada, como diciéndome “ese tipo da miedo, alejémonos de el”
-Oh, cierto. –gritó nobunaga. –ahí voy mis campeones.
Una vez nobunaga ocupara su lugar, a un lado de el gigantón (por cierto, era muy entretenido ver a Nobunaga con su metro y medio a lado de un monstruo) la maestra empezó la presentación.
-La primera que ven aquí, es Tenma Muguki, acaba de ser transferida de la clase B por petición propia, dile algo a tu nuevo grupo Tenma…
La chica se estremeció, no esperaba semejante espectáculo extra, trago saliva y esbozo:
-H…Hola… me cambie de grupo porque ustedes son los más buena onda de toda la escuela… mucho gusto.
En el salón hubo respuesta de algunos y otros dieron aplausos, Tenma volvió hecha una gallina a su espacio, frente a Shiina.
-La siguiente… -Continuó la profesora. –Viene de Estados Unidos de América, transferida por cuestiones de trabajo de su familia, ella es Elizabeth Johnson, di algo linda.
-Mucho gusto a todos, gracias por la hospitalidad… Y espero podamos ser buenos amigos.
Hubo muchos aplausos y silbidos de los hombres, mientras que las chicas la miraban con algo de recelo cuando volvía a su lugar detrás de mí, de pronto Martins hizo la broma que tanto temía:
-Que se cuide la señorita Nogizaka, Yuuto es un come mujeres.
El salón se lleno de risas y yo me bloquee y no pude defenderme ni voltear a ver a Haruka.
-Bueno… tranquilos… él es Harima Kenji, esta en este grupo porque es mi primo menor y quería cuidarlo de cerca.
-Hola… -gruñó Harima sin quitarse las gafas de sol ni esbozar alguna emoción ni quitarse las manos de los bolsillos al sentarse a mi lado.
-Por ultimo pero no menos importante, Nobunaga Kioto… transferido aquí porque provocó un pleito en su clase anterior por motivos desconocidos.
-jejeje. –se burló Nobunaga. – ¡Mucho gusto, mis hermanos!
-Hay otro nuevo, pero hoy no se ha presentado, ya después lo conocerán. Su nombre es Mike Sutherland y viene de otra escuela, bueno… que comiencen las clases.
La maestra con frialdad nos dictó los temas que veríamos en cada materia, dando por iniciado nuestro tercer semestre.
Mi mano estaba acalambrada con el paso de las primeras 4 horas, no habíamos hecho más que escribir los temas que veríamos durante los siguientes 6 meses y mi mano comenzaba a recriminármelo, cuando el timbre por fin nos anuncio la llegada del periodo de descanso (1 hora de almuerzo y otra de descanso) todos estiraron las piernas y escaparon del aula, como con miedo de que la maestra nos obligara a escribir si nos quedábamos mucho tiempo. Durante las horas anteriores nada especial había ocurrido, solo que podría jurar que el intimidante chico nuevo, Harima Kenji había estado viendo a Shiina todo el tiempo. A decir verdad solo una vez había tenido valor de voltear a verlo y así fue, su cabeza estaba completamente girada a donde Shiina, tal vez estaba enamorado de ella
-Anda, no seas tímida. –animó una voz a mi derecha. –se que extrañas a tus amigos de tu clase anterior… pero es bueno que hagas amigos aquí, ¿Qué dices?
Shiina y Elizabeth estaban hablando con la otra chica nueva, la de las trencitas que parecían antenas de insecto, Tenma Muguki. La chica estaba a medio levantar en su escritorio mirando a sus dos nuevas amigas con miedo.
-Anímate, ¿sí? –suplicó Elizabeth con un tono infantil que me puso los pelos de punta. –yo también soy nueva aquí y me encantaría que fuéramos amigas.
Estaba entretenido escuchando su conversación y no me di cuenta que a mi izquierda el fortachón de Harima Kenji seguía ahí, recostado… parecía estar dormido, me dio un escalofrió y quise escapar.
-Yuuto. –me llamó Haruka desde la puerta, asomando su cabeza y mostrándome dos cajitas blancas, acudí a su llamado al instante.
-Lamento haberme tardado, es solo que ese chico nuevo me da mucho miedo.
-¿Nobunaga? Bueno… es algo raro yuuto, por fin te has dado cuenta.
-N…No me refería a Nobunaga, me refería a Harima Kenji.
-Oh, tiene una pinta de delincuente poco común por aquí… pero no parece mala persona.
-Como saberlo, Haruka… en fin… ¿quieres hacer algo antes de reunirnos con todos?
-¿Porque no mejor… nos quedamos con ellos todo el almuerzo y después vamos a echar un vistazo a Mika?
-Bueno, tú eres la jefa…
-Si es que no te molesta alejarte de la rubia…
-¿Eh?
-Nada…
Caminamos en silencio tomados de la mano, sentía el ambiente un tanto tenso, como si algo malo hubiera pasado durante clases, de hecho Haruka estaba presionando mi mano fuerte, muy fuerte. Subimos las escaleras y ahí estaban reunidos ya los 3 brutos y Nobunaga.
-Chicos… ¿qué creen? –les grité desde la puerta. –tenemos unas noticias excelentes que darles.
-¿¡QUE!? –gritaron los 4 poniéndose de pie
-Sí Yuuto, ¿Qué es?
Me limite a hacerle un gesto de guardar silencio y a guiñarle un ojo, ya se enteraría.
-Esperemos a que llegue Shiina con las dos nuevas y les diré la noticia.
-¿Dos nuevas?
-Así es… Elizabeth Johnson y… Tenma… Muguki. –recordó Haruka.
Los rostros del trió de idiotas se iluminaron, como si Elizabeth acabara de aceptar salir con ellos.
-muchas gracias Yuuto, has accedido a compartirlas con nosotros.
-Q… ¿Qué? –grité sorprendido.
-Olvídalo, no tiene importancia.
-Bueno… a quien le interesan las chicas torpes de la vida real teniendo chicas perfectas en casa esperándome. –presumió Nobunaga con indiferencia.
-Bueno, Nobunaga creo que cada quien tiene sus gustos, ¿no crees? –observó Haruka. –ya llegara el momento en que conozcas a la chica real indicada para ti.
-Es fácil para ti decirlo, pero yo soy más exigente… yo no me conformaría con un Yuuto.
Hubo risas, ¿Qué tenían ese día contra mí? ¿Tan mal estaba? Mis pensamientos negativos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta metálica abriéndose, Shiina había llegado con las dos nuevas.
-Ya llegamos, disculpen la espera… es solo que la señorita Muguki le tiene miedo a los desconocidos, pero una vez la conocen es una chica ejemplar… salúdalos. Ellos son: Yuuto Ayase, Haruka Nogizaka, Nobunaga Kioto, y el trió de idiotas, se llaman Martins Yamaho y Totuno… son nuestras mascotas. –cuando Shiina terminó de hablar Tenma se acerco a nosotros sin ese gesto tímido de antes y nos levanto la mano y sonrió.
-Mucho gusto a todos, espero seamos amigos.
-Igualmente. –contestamos al unisonó.
-Bueno, a ella ya la conocimos, ¿no? –indicó Shiina señalando a Elizabeth, bueno… el trió de idiotas no te conocía… trió de idiotas: Elizabeth Johnson, Elizabeth Johnson, trió de idiotas.
-¡HOLA! -gritaron los brutos, como saludando a una estrella de cine.
Elizabeth tenia los brazos cruzados de hace rato, miraba con gesto inexpresivo el dialogo pero no hacia un solo intento de caer bien o de cordialidad siquiera.
-Hola chicos, se ve que son muy animados ¿eh?
-Bueno… oye… Señorita Johnson… ¿te gustaría tener una cita conmigo?
Todos volteamos inmediatamente para ver quien había sido el valiente de los 3 brutos, Martins estaba temblando frente a Elizabeth, esperando una respuesta negativa inminente al parecer. Para nuestra sorpresa, Elizabeth le puso una mano en su hombro y le sonrió de oreja a oreja para decirle con ternura:
-Lo siento, pero no nos conocemos lo suficiente pequeñín, por no mencionar que espero al indicado… por ahora seamos amigos ¿sí?
Martins no se tomo tan a pecho su rechazo por haberlo cubierto con palabras bonitas y volvió al grupo sin decir nada de lo que normalmente diría.
-Bueno, hay que preguntarles cosas a las nuevas ¿Qué tal? –sugirió Shiina
-Suena divertido. –admitió Elizabeth.
-Entonces a ti será primero… cada quien hágale una pregunta… -ordenó Shiina divertida.
Cada quien parecía ordenar su pregunta cuando los 3 brutos dieron su ataque.
-¿Cuáles son tus pasatiempos?
-¿crees en el amor a primera vista?
-¿Cuáles son tus medidas?
-Tontos…nunca cambiaran… -gruñó Nobunaga.
-Bueno… –Suspiró Elizabeth. –Mis pasatiempos son tocar el violín, jugar voleibol y correr. ¿El amor a primera vista? En estos momentos dudo del amor en si… y sobre mis medidas ¿es una broma verdad?
-¿Por qué has sido transferida? –Preguntó Haruka.
-Mí papá acaba de empezar una fabrica aquí en Japón, y tuvimos que mudarnos para vigilar de cerca, yo le pedí que me metiera en esta escuela porque los uniformes son lindísimos.
-Ya veo. –musitó Shiina. -¿Cómo es que hablas el japonés tan bien?
-Desde niña este viaje era un hecho así que me estuvieron entrenando todos los días un poco.
-¿Qué opinas hasta el momento? –pregunté yo.
-Es un buen lugar, tiene un aire muy limpio y ustedes han sido muy amables… sinceramente no me quejo.
-¿Te gusta la comida japonesa?
Era la primera vez que Tenma Muguki hablaba sin que alguien le pidiera hacerlo, viéndola de cerca era como una caricatura, tenía una mirada graciosa y sincera, sus ojos eran oscuros y su rostro era amplio.
-Me encanta, es ligera y muy rica, aunque no se que pasara cuando extrañe los tacos…
Hubo risas de nuevo, pero Haruka no se mostraba tan alegre como siempre, era el momento de mi noticia oficial.
-Chicos, hagamos una pausa… tengo algo que contarles, resulta que…
El fuerte ruido de la puerta abrirse me hizo detenerme, al darme la vuelta pude ver a un chico moreno con gafas de sol caminar sin mirarnos para recargarse en los barandales y mirar el horizonte. ¿Es que a Harima Kenji no le importábamos en lo absoluto?
Se creó un ambiente de incertidumbre, los 3 brutos murmuraban entre ellos, Haruka y Shiina parecían mirarlo con algo de miedo y Elizabeth lo miraba con indiferencia.
-hey, Joven Kenji… ¡únete a nosotros! Estamos haciendo un equipo de súper amigos y ¡faltas tú!
Tenma Muguki acababa de invitar al chico del que parece que todo el salón le tenía miedo a unirse a nosotros, puedo jurar que sentí que el suelo temblaba como un terremoto por el temblor corporal de todos mezclados. Harima nos miro a todos con gesto indiferente y corrió hasta nosotros y se sentó a mi lado.
-hola, no hace falta que me digan Kenji, pueden llamarme Harima… S… Seré su compañero… emm… seamos amigos… si…
Su voz era muy gruesa, parecía que hablábamos con un adulto y era muy intimidante… a pesar del intento de amabilidad en sus palabras.
-bueno, Yuuto estaba a punto de darnos noticias trascendentales… -recordó Shiina.
-es verdad, yo también quiero saber que es. –dijo Elizabeth Curiosa.
-bueno… Haruka y yo desde este fin de semana somos pareja. –confesé, si mi plan iba correctamente esto haría su trabajo.
Hubo un silencio mortal durante unos instantes, después todos se pararon y reaccionaron como se debía.
-¡¿QUE?! –gritaron los 3 brutos
-P…P… ¿Pero cómo? –tartamudeo Shiina.
-vaya, ya decía yo que ustedes emanaban un aura especial. –sentencio Tenma.
-suertudos. –observó Elizabeth. –que buena onda por ustedes.
-ya se veía venir. –dijo Nobunaga.
Pasados los minutos los comentarios de ¿Cómo paso? Y ¿se aman? Se dejaron venir, intentamos contestar con naturalidad, por supuesto dejando de lado el secreto que nos unió: que Haruka es en verdad una fuerte fanática del anime.
Antes de que terminara la hora del almuerzo ya habíamos ocupado todo el tema, Harima en verdad no había dicho gran cosa más que contestar a algunas preguntas de Tenma y Elizabeth.
-bueno, nosotros nos retiramos… tenemos que ir a ver cómo le va a Mika en su primer día en esta escuela. –anunció Haruka. –mañana comamos juntos de nuevo ¿sí?
-claro, por cierto deberías invitar a Mika a unirse a nosotros también, como la cuentas seguro es una chica bastante peculiar. –dijo Elizabeth.
-yo también tengo una hermana menor en la escuela, tal vez se conozcan… -chilló Tenma, emocionada. –Pregúntale a tu hermana si sabe algo de Yakumo Muguki, me gustaría que fueran amigas, mi hermana tiende a ser un poco seria y como cuentan a Mika creo que le vendría de lujo.
-lo haremos. –prometió Haruka. –entonces nos vemos en clases, mucho gusto a los 3.
Nuestras dos nuevas amigas se habían portado muy amables, Elizabeth era una persona muy educada y atenta, con modales algo parecidos a los de Haruka. Y Tenma era muy alegre y positiva, cuando ella hablaba o decía algo era seguro que iba a haber risas, sus comentarios poco inteligentes pero cálidos ya me parecían vitales para el desarrollo de nuestro nuevo grupo de amigos, eso iba pensando cuando Haruka me tomo de la mano antes de salir de la azotea norte. Toda la mañana ella se había portado de una manera muy extraña y estuve pensando en que era durante clases, supuse que era porque no habíamos anunciado nuestra relación, ya que durante el camino a clases dijo “dar la noticia” y no supe de que hablaba, corrí el riesgo de anunciarnos como pareja y ahora ella sonreía sublime.
-¿Qué piensas de los nuevos? –preguntó Haruka.
-Creo que Elizabeth es como tú, reservada y educada pero muy amigable… y Tenma es una comediante en todo su esplendor, ¿tú qué opinas?
-la señorita Johnson es linda, y la señorita Muguki también es linda… el joven Kenji es algo distante pero no parece ser mala persona.
El solo escuchar el apellido del criminal me daba escalofríos, aquel que solo se había quedado callado y mirando a otro lado mientras nosotros hablábamos y que de pronto decía cosas como “Mmm” y “jejeje” no me parecía una buena persona en lo más mínimo, excepto para robarme el dinero del almuerzo.
-Me había olvidado de el… bueno no lo conozco todavía, Haruka.
-Pero si miras su gesto te puedes dar cuenta que sus intenciones no son malas, creo que le gusta Shiina.
-¿Eh? –exclamé sorprendido. –ahora que lo mencionas… creo que durante clases estuvo viéndola.
-Sí, también durante el almuerzo no dejaba de ver en su dirección, me parece muy romántico.
-Hablando de eso… Haruka… es agradable estar con todos y eso… pero creo que también tenemos que tener tiempos a solas, ¿no crees?
-Yo estaba pensando lo mismo, ¿Por qué no vienes a mi casa esta tarde? Le pediré a Hazuki que prepare té y podemos ver la torpe aki chan.
-De eso hablaba, gracias por consentirme así.
-No te preocupes… somos novios, ¿verdad?
Nos pusimos rojos como en los primeros días, eso nunca cambiaría: mi relación con Haruka seguía siendo un sueño para mí. Cuando llegamos a donde los de primero apreciamos a Mika hablando con una chica sentadas en una banca a la sombra de un árbol.
-Vaya, pero si son mi pareja favorita. ¿Por qué tardaron tanto? Empezaba a creer que no se preocupaban por su pequeño retoño. –se burló Mika. –por cierto, quiero presentarles a mi nueva amiga: se llama algo que empezaba con Y. es muy linda y me cae bien.
-¡Mika! –le regañé. –no seas grosera con tu nueva amiga, apréndete su nombre… lo siento, discúlpala por favor, ¿Cuál es tu nombre?
-Esto… emm… me llamo… Yakumo Muguki… mucho gusto.
Eso había sido un verdadero toque de suerte, Mika ya se había hecho amiga de la hermana de Tenma sin que nosotros se lo pidiéramos y parecían llevarse bien.
Pero al ver su rostro me quede paralizado: una piel color arena sin imperfecciones en su rostro, unas cejas de tamaño delgado resguardaban sus ojos café oscuros: inseguros y analistas, su nariz era puntiaguda pero muy pequeña, sus labios eran pequeños y delgados con un natural color rosado, su cabello era negro y estaba estilizado de forma que sus puntas se separaban creando un estilo de salón, ¿sería ella la otra diosa de la que los 3 brutos hablaban? Pues su gesto dormilón tenía un encanto inexplicable, para disimular mi impresión, desvié la mirada al instante de que terminó de presentarse.
-Nosotros somos Haruka Nogizaka y Yuuto Ayase, -anunció Haruka –somos compañeros de clase y ahora amigos de tu hermana. Nos ha pedido que te presentemos a Mika, pero veo que ya la conoces. Mucho gusto… ¿te gusta la escuela?
-Esto… mucho gusto… señores… si, me ha gustado… gracias.
-Es un poco tímida, pero no te lo tomes personal hermanita… creo que es porque está Yuuto aquí: hace un momento vinieron dos tipos a invitarnos a salir y ella se comporto exactamente así.
-¡Señorita Nogizaka! –Exclamó Yakumo –disculpen si les incomodo.
-No te preocupes, es natural que estés nerviosa por ser tu primer día, ¿Qué les parece si mañana almuerzan con nosotros en la torre norte? Ahí estará tu hermana, Yakumo.
-Entonces, Yakumo… ¿almorzamos con los ancianos?
-Mika… ese comportamiento no es necesario, no somos tan viejos… además estás con nosotros todo el tiempo.
-Tienes razón, hermanita… creo que pensarán que somos buena onda si nos juntamos con los de tercero… ¿Nos animamos, Yakumo?
-Esto… si… está bien… cuiden de mi hermana por favor. –Yakumo agachó la cabeza como reverencia de petición. –Ella tiende a ser un poco distraída… y ustedes parecen buenas personas…
-La verdad lo son. –Admitió Mika. –tan buenas personas que abusan de ellos… pobre Yuuto, pobre Haruka…
-Esto… ¿de verdad? Lamento oír que abusan de ustedes dos… lo siento…
-No le hagas caso a esta niña boba… -le advertí a Yakumo. –tiende a la esquizofrenia.
-Esto… ¿de verdad? Cuanto lo siento, señorita Nogizaka…
Así conocimos a Yakumo Muguki: una chica seria, distante, inteligente, y muy… pero muy hermosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario