Harima
Kenji.
* Se crío en los peores barrios de Tokio.
* Escribe sus sentimientos para expresarse.
¿Han visto alguna vez a un tipo que al verlo se diga “este tipo es un perdedor”? un vagabundo en todos los aspectos, ¿que a las 11 del día esté en un callejón fumando un cigarro con una cerveza en la mano? Un buscapleitos, un tonto… ¿uno de esos que siempre están metidos en pleitos y que no hay día que no se le vea matándose a golpes con alguien?
Si han visto alguien con esa descripción, me han visto a mi… mi nombre es Harima Kenji, desde chico me críe en un barrio peligroso, por lo que tuve que aprender a defenderme desde la tierna edad de 4 años, cuando me llego la adolescencia ya era muy buscado por personas mayores que yo, de 20 años mínimo para darme una lección, nunca retrocedí ante nadie, no le hallaba caso a escapar de los problemas.
Mi edad adulta empezó hace unos años, a los 15: decidí largarme de mi ciudad… para vivir junto con mi prima Midori e intentar reformarme, a fin de cuentas solo cambie de campo de batalla para mis pleitos, pues todo ha seguido igual desde entonces. Bueno… ahora tengo una razón para cambiar: ELLA.
Fue en mi primer día en esta ciudad, yo iba caminando buscando un bar barato a las 3 de la tarde cuando escuché ruidos de forcejeo en una callejuela consiguiente a un mini súper, me dio curiosidad y asomé la cabeza: un hombre tenía arrinconada a una chica con cuchillo en mano y le estaba amenazando.
-si gritas algo te va a ir mal, perra… te quitaré con la lengua todo el dinero que tengas ¿de acuerdo?
La chica tenía la mano del criminal en la boca y de sus ojos brotaban lagrimas, no soportaba que se abusara así de una jovencita y me acerqué lentamente en su ayuda, el maleante pretendía desabrocharle la blusa y soltó el cuchillo por un momento, en ese instante yo corrí a toda velocidad y le solté una tremenda patada en la cara, el hombre cayó al suelo aturdido y grité:
-señorita, aléjese por favor.
El hombre se recuperó rápido y me embistió con su cuchillo, lo esquive lanzándome a la derecha y le repetí la misma dosis anterior, esta vez la patada fue a las costillas. El hombre se quejó un poco y después volvió a embestirme y yo me di la media vuelta para esquivarlo, después le golpeé con los puños en la cara hasta que cayó al suelo, inconsciente.
-Joven héroe… Su espalda… -Chilló la chica.
No sabía de qué hablaba hasta que sentí un líquido tibio derramarse por mi cintura, en realidad no había esquivado la segunda embestida y esta había dado en mi espalda.
-vaya, no lo vi venir jejeje, ¿está bien señorita?
No hubo respuesta, al darme vuelta vi a la chica caer desmayada, se había asustado por la sangre en mi espalda. –qué remedio. –pensé y la tome en hombros para llevarla a un lugar seguro, lejos del criminal. El único lugar que se me ocurrió fue a mi casa, entré con ella en mis brazos y la deposité en mi cama, preparé té para ella y espere a que despertara, pasaron dos horas y nada. Decidí intentar despertarla: me acerqué a la cama y comencé a sacudirla con ambas manos en sus hombros.
-Señorita, despierte por favor… señorita…
De pronto, me tomo con ambos brazos en mi cuello y me acercó a ella.
-Te amo.
-¿Eh?
-Te amo, ¡tonto! ¡Gracias por la comida!
Eso explicaba su repentina confesión: estaba profundamente dormida y seguro que soñaba con alguien, pero… ¿Por qué me agradaba tanto que me dijera eso a mí? Viéndola de cerca era muy hermosa, me quedé mirándola dormir por unos minutos hasta que despertó, cuando lo primero que vio fue mi cara muy cercana a la suya ella malinterpretó la situación y se levantó de golpe, asustada.
-¡Señor pervertido, le agradezco mucho que me haya salvado, pero no permitiré que me viole! –y salió corriendo de mi casa.
Mi corazón se entremezcló con emociones que nunca había sentido, sentía que tenía que proteger a esa chica a todo costé, sentía que odiaba que ella me odiara… y sentía que con ella yo podía ser feliz para toda la vida.
Así que hice lo que toda persona enamorada haría: dejarme crecer el bigote y la barba para no parecerme al señor pervertido de sus recuerdos y siempre usar lentes de sol para que no pueda reconocer mis ojos. A partir de ese día comencé a seguirla, investigué en que preparatoria entraría y me inscribí solo por ella. Sin embargo nunca pude estar con ella en grupo hasta tercer semestre: donde todo comenzó.
Eran las 8 de la mañana, iba tarde para la escuela pero solo me importaba presentarme para ver si de casualidad había quedado en su grupo. Cuando llegué en un muro estaban escritos los grupos asignados, amablemente todos se quitaron al momento en que me dispuse a checar mi salón, pero yo no estaba en ninguna de las listas.
-¡¿QUE?! –grité a todos los vientos.
-joven Kenji, pero si usted tiene que repetir segundo año, ¿qué hace viendo las listas de tercero? –el director de la escuela me miraba sorprendido, pero su noticia fue como un balde de agua helada cayendo por todo mi cuerpo: ¿era este el fin? ¿El destino se burlaba de mí prohibiéndome nunca estar con ella? Tenía que hacer algo inmediatamente, eso era obvio: y lo único que se me ocurrió fue ir a donde el director y mirarlo con ojos tristes, seguido de eso me arrodille y empecé a rogarle que me dejara estar en la clase A, donde Tenma estaba ahora.
-por favor, por favor, por favor…
-pero… joven Kenji… usted no pasó ninguna materia el curso pasado.
-escúcheme bien director, si no estoy en esa clase mi vida terminará… en verdad.
-señor, permítaselo por favor… así estará a mí cuidado y le prometo que mejorará. –dijo una voz detrás de mí, me di la vuelta para ver a mí héroe y era ni más ni menos que mí adorada prima: ¡Midori!
-profesora Midori… -dijo el director. – ¿promete usted que se portará bien?
-así es señor, tengo el presentimiento de que si ingresa a esta clase se volverá un hombre.
-así sea entonces, buenos días a los dos, con su permiso.
El director se dio media vuelta y se retiró a paso veloz, yo me quedé petrificado por la gratitud, no estaba seguro de cómo responderle a mi heroína y solo pude abrazarle las piernas, pues aun estaba en el suelo.
-muchas gracias Midori, me has salvado y te estaré eternamente agradecido.
-no lo tomes como un favor, torpe… y como pago tendrás que pagarme renta de ahora en adelante. –me dio una patada y se alejó de mi. –por cierto, por hacerme pasar vergüenzas con el director tendrás que durar 10 minutos afuera del salón con baldes de agua en las manos. Y si llegas tarde serán 30 minutos.
Así era Midori, muy hostil conmigo pero en el fondo todo lo hacía por mi bien, solo que yo no lo sabía.
-estúpida. –pensé. –yo portándome amable con ella y así me paga.
Ahora estaba en tercer año, y no solo eso… ¡estaba en el grupo de mi chica amada!
-¡solo es cuestión de tiempo! –grité a los vientos una vez más, todos me miraban extrañados pero no me importaba, era el hombre más feliz del mundo. Tomé unos baldes de castigo y los llené a tope, me puse frente a mi nueva clase y estuve haciendo pesas hasta que pasaron los 10 minutos, de pronto Midori me llamó para dejarme entrar.
-ya puedes pasar, idiota: el castigo se terminó.
Ingresé y lo primero que vi fue a ella: Tenma Muguki. Con su cara de ángel juguetón y con su peinado de antenitas que la hacía la chica más hermosa de todas, aunque se mostraba un poco tímida… ella normalmente no es así, me pregunto que le pasaría en ese momento, intenté fingir compostura y me puse a lado de una rubia esperando mi turno de presentarme.
La presentación de Tenma fue tan maravillosa, declaró a toda la clase que se había unido a este grupo porque era el salón más buena onda y a ellos no les importó, por lo que mi presentación fue muy seca, como venganza a mi amada.
Por suerte el asiento que me asignaron estaba en diagonal al de Tenma, por lo que pude verla toda la clase, a la hora del almuerzo la rubia y una pelirroja se acercaron a ella y le pidieron que almorzara con ellas para conocerse mejor. Para escuchar sin problemas fingí estar dormido y descubrí que el lugar seria en la azotea de la torre norte, definitivamente debía escuchar lo que Tenma tenía que decirle al mundo.
Cuando se fueron, me levanté y los seguí de lejos, escuché pacientemente su conversación y cuando dijeron algo de preguntar sobre la vida de cada uno de los nuevos acerqué tanto mi cuerpo a la puerta que se abrió de par en par y yo me caí, por cierto me dolió mucho, pero sin duda había llamado la atención así que disimule no haberlos visto y me puse en la orilla a ver el paisaje.
-Hey, Joven Kenji… ¡únete a nosotros! Estamos haciendo un equipo de súper amigos y ¡faltas tú!
La chica de mis sueños acababa de llamarme, ella quería entablar una relación conmigo: ¿es que estaba enamorada perdidamente de mí y por lo tanto me necesitaba cerca? Por desgracia no soy muy sociable y no sé cómo hacer amigos con exactitud, así que dije lo primero que se me ocurrió.
-Hola, no hace falta que me digan Kenji, pueden llamarme Harima… S… Seré su compañero… emm… seamos amigos… si…
Después de eso, el chico 4 ojos: (que por cierto parecía ser un buen muchacho) dio la noticia de que estaba saliendo con la muñeca de porcelana, se veía que estaban muy enamorados porque los dos tenían una cara de idiotas que hacia doblarme de risa, pero me comporte porque era muy feliz en estos momentos.
-Oye, Harima… -esbozo Tenma. –tú eres muy famoso en esta escuela, ¿Cuál es tu secreto?
¿Cómo decirle que mi secreto de ser famoso es haber peleado con medio alumnado?
-Bueno… no se… supongo que por… apuesto… -me sentí la persona más idiota por haber respondido de una manera tan tonta, pero logré hacerlos reír y creo que eso me acerco mas a ella.
-¿Y Porque llevas bigote? ¿No crees que te haga ver más viejo? –me interrogó la rubia tonta.
-Llevo bigote porque quiero hacerlo. –intenté sonar hostil para que se notara que ella no me interesaba como a los otros 4 hombres presentes, que babeaban por ella. A excepción del 4 ojos, claro.
-Estúpido…
-Pelada…
Más tarde, 4 ojos y la muñeca se fueron a pasear como pareja y la pelirroja empezó a preguntar qué opinábamos de esa parejilla.
-Yo creo que están muy enamorados. –dijo uno de los idiotas, cuyo nombre era Martins creo.
-La verdad, son el uno para el otro. –opinó el enano, cuyo nombre era Nobunaga.
-El chico es un caballero y la chica una dama, no les veo error. –opinó la princesa.
-¿Tú qué crees, Shiina?
-Yo… les deseo lo mejor.
Era más que obvio para mí que la pelirroja estaba enamorada del 4 ojos, y comprendía cómo se sentía, si mi Tenma estuviera enamorada de otro yo también me haría a un lado.
Cuando el descanso terminó y todos volvían a clases yo no me sentía con ánimos de hacerlo, de hecho en mi mente había un montón de sentimientos exigiendo ser expresados, simplemente corrí en dirección a mi casa, una vez estuve ahí comencé a escribir.
Pasaron horas, tal vez años.
-Harima, ¿hoy tampoco piensas venir a la escuela?
-me siento mal, Midori… lo siento.
-bueno… que remedio, limpia la casa en ese caso.
-seguro, también haré la cena no te preocupes.
-de acuerdo, chao.
Midori se había estado portando muy comprensiva ante mi decisión de faltar unas semanas a la escuela, ¿será que entendía que mi ataque de inspiración no era otra cosa más que mis sentimientos retenidos por Tenma Muguki?
Ya habían pasado 2 semanas sin dejar de escribir, mi historia hablaba de un mexicano que estaba enamorado de una chica que había conocido en su iglesia, y todos los problemas que pasaba para siquiera confesarle su amor y todo para que dé última instancia la chica le rechazara, sin embargo su perseverancia le llevaba a enamorar a su chica y vivía feliz por siempre. Mi novela estaba terminada, me puse a contar las páginas: 429 páginas escritas a mano y apiladas en un gigantesco monte de hojas blancas frente a mí, ¿Qué haría con esto?
-ya después se me ocurrirá algo. –pensé. –será mejor que limpie la casa y prepare algo delicioso para Midori.
Estaba limpiando la sala de estar cuando vi una nota de mí querida prima, estaba pegada en la televisión, lo tome con ambas manos y pude leer:
Harima, aquí tienes 30, 000,00 yenes, por favor imprime tu trabajo y cumple tu sueño de escribir.
Mis ojos se pusieron vidriosos y presioné la nota contra mi pecho, en verdad tenía una familia con ella… no podía creer que a pesar de todo lo que le he fallado todavía creyera en mi. Tome el dinero y tome dirección a una editorial literaria de renombre en Japón.
Mientras estaba en el tren iba releyendo mi historia, era como darle una hojeada a mi alma. Excepto los nombres de los protagonistas y la situación, sin embargo el sentimiento era exactamente el mío, era como un espejo a mi ser. Finalmente llegué donde tenía que estar en ese momento, un rascacielos enorme color azul con un letrero gigantesco que anunciaba “EDITORIALES SL” entre tímidamente y pedí una revisión amateur. La secretaria me pidió que esperara unos minutos y después me permitió pasar, me dijo que estaba de suerte ya que un corregidor estaba libre en ese momento. Cuando entre a la oficina del hombre me impresione, era amplia y fresca… ¿en algunos años yo tendría una oficina así?
El rostro del crítico era sincero, sereno… era muy anciano y un poco calvo, pero en su chata cara se esbozaba una sonrisa mientras leía mi escrito.
-Bueno… ¿Por qué razón empezaste a escribir? Eres muy joven.
-La razón… es… que no puedo expresar mis sentimientos por medio del habla, y con las letras se me facilita. –daba igual lo que opinara el anciano, era verdad.
-ya veo… sabes… solo he leído hasta la mitad… pero te puedo decir que esto es una obra impresionante, me sorprende que seas un novato todavía.
-¿En… enserio?
-Sí. Es muy raro mantenerme a mí con el interés y este mexicanito sí que sabe conquistar a una chica…
-Muchas gracias, señor… no sabe lo bien que me hace sentir. –admití.
-Bueno, por cierto… hay un concurso de novelas que empieza esta semana, ¿Por qué no te inscribes con esta novela? En el peor de los casos tu libro será publicado con el tiempo, y en el mejor de ellos ganaras 500, 000, 00 yenes y una publicación instantánea, ¿te animas?
-Bueno, creo que esta era la oportunidad que yo estaba buscando: definitivamente entrare, solo quiero que alguien la lea antes de entregársela, ¿puedo venir mañana con usted?
-Claro muchacho, aquí está mi tarjeta, llámame si tienes alguna duda.
-Lo haré, gracias señor.
Salí de la habitación con una gran sonrisa en los labios, a él le había gustado mi novela y no podía esperar a entregársela a Tenma para confesármele una vez termine de leerla. Era temprano y la escuela aun no terminaba, corrí en dirección al colegio y llegué en menos de media hora, era la primera parte del descanso y seguro estaría almorzando con todos en la azotea como siempre.
Asomé la cabeza ligeramente a donde estaban mis compañeros, pero Tenma no estaba con ellos, solo estaban el 4 ojos, la muñeca, la pelirroja, la rubia y el trió de idiotas.
Me quedé unos segundos de espaldas a la puerta, pensando en donde podría estar Tenma, llevaba las hojas en mano dispuesto a confesarle todos mis sentimientos y tenía que desaparecer precisamente en este momento.
-Buscas a Tenma, ¿verdad? –el 4 ojos estaba a mis espaldas y me hablaba con amabilidad. –me imaginaba que te gustaba.
-Eso no te importa…
-tienes razón, disculpa… ella está a un lado de los bebederos… pero quizá sea mejor que no vallas en este momento.
-Muchas gracias, Yuuto… –corrí en la dirección recién indicada por Yuuto sin tomarle importancia a sus advertencias, no me importaba la situación en la que ella se encontrara: la confesión iba a dar lugar ese mismo día, deje atrás mis instintos humanos y corrí como loco, los bebederos estaban doblando esquina en la torre norte, ya estaba yo preparando mi grito triunfal para saludarla cuando mis ojos me hicieron detenerme: ella no estaba sola, estaba comiendo con alguien.
No pude evitar soltar un grito de desesperación, escuchaba risitas nerviosas de Tenma. Tenía que saber quién era la persona con quien estaba, tomé el riesgo y asomé la cabeza descaradamente, solo pude ver un enano sentado de lado de ella comiendo bolitas de arroz. Su acompañante era el enano Nobunaga.
Lo que yo esperaba, sería una marea de celos incontenible que me llevaría a golpear al enano… en realidad fue una marea de tristeza e impotencia que me incapacitó totalmente, mis piernas por sí mismas se movieron lejos de donde estaba el dolor, lejos de la escuela: el templo del saber era pasado para mi, al igual que Tenma.
No sé cuantas horas estuve caminando sin rumbo, no sé qué calles crucé ni a quien le estorbé… solo sé que estuve caminando así por todo el día, mi mente era un laberinto: ¿cuál era la respuesta? Acababa de perder mi razón para escribir esa estúpida novela que aun cargaba en mi brazo derecho… por alguna razón no tenía valor de destrozarla.
Pasados los minutos empezó a llover a cantaros, el maldito clima impredecible de Japón siempre agarraba de sorpresa a los estudiantes, pude ver a muchos correr a sus casas con las mochilas en la cabeza, yo venía preparado con mi paraguas negro y solo pude pensar: -¿Tenma tendrá un paraguas también? –En realidad no importaba, seguro Nobunaga compartiría el suyo con ella. Simplemente caminé en silencio, escuchando las gruesas gotas de agua caer por entre la acera, ya inundada.
Una chica estaba parada en medio de la lluvia, miraba la calle, como esperando que alguien llegara en un auto por ella… no… no era eso, más bien miraba como alguien se iba tras dejarle una mala noticia, cuando estuve cerca pude reconocer a la rubia, Elizabeth Johnson. Probablemente estaba llorando, pues sus hombros temblaban de forma rítmica y su mirada no se movía para nada de su posición original, estaba empapada.
-No seas descuidada, puedes resfriarte. –le reñí con sospechosa amabilidad, al menos tratándose de mi.
Ella se volvió hacia mí, sorprendida por que alguien le hablara estando el clima como estaba y más aun que el que le hablara fuera el desaparecido de 3 semanas Harima Kenji.
-Lo siento, olvidé mi paraguas. –respondió.
-Vamos, te llevaré a tu casa. –le dije acercándome a ella para cubrirla de la lluvia.
-Gracias… -dijo ella con la cabeza gacha.
Caminamos en silencio unos minutos, ella nunca levanto la mirada: era obvio que estaba triste y yo prefería no incomodarla preguntándole que tenía.
-Dime… Harima… ¿Qué te gusta más… el curry o el estofado?
-El curry.
-Bueno, me habían dicho que el estofado es la comida favorita de todos los hombres.
-Te mintieron, bueno… a menos de que yo no sea un hombre.
-Es probable… oye… gracias…
-No hay de que, somos compañeros… ¿o no?
-Bueno, tú ya no has ido a la escuela desde el primer día.
-He tenido dificultades personales. –admití, ¿Por qué me era tan fácil ser sincero con la niña mimada?
-Vuelve a la escuela, tu lugar en la azotea a la hora del almuerzo sigue vacante.
-Tal vez lo haga… gracias Elizabeth.
-¿Y… que se siente estar rodeada de gente de estilo asiático? ¿No te dan ganas de gritarnos algo como “abran los ojos”?
-no me molestan sus ojos en lo más mínimo, de hecho Haruka no parece asiática para nada…
-¿Haruka?... oh… hablas de la novia del 4 ojos.
-Ella misma, pero ese no es el caso… me refiero a que la apariencia de sus ojos no podría afectarme nunca, son excelentes personas.
-¿Incluso yo?
-bueno, a ti no te he visto los ojos nunca…
-Tienes razón… y dudo que lo hagas…
-Llegamos a su casa…
Su hogar era muy grande, sus territorios abarcaban desde que una muralla de piedra gruesa empezaba hace 20 metros y seguía otros 20 metros más adelante, estábamos frente a una puerta de madera gruesa que ella abrió ingresando un código de seguridad.
-¿Gustas pasar? Puedo darte té como agradecimiento…
-Estoy bien, tengo que volver… nos vemos después.
-Claro, espero verte en la escuela.
Me di la media vuelta y caminé por entre el barrio rico, disfrutando del sordo sonido de la lluvia. Tras el evento con Elizabeth ya no me quedaba nada más que hacer que pudiera mantener mi mente libre, no había nada que pudiera separarme del recuerdo de Tenma sonriendo ante Nobunaga, mis pasos se volvieron más pesados y hasta pisaba los charcos intencionalmente, como esperando caer enfermo. Divise un parque y fui a quedarme ahí, ¿Qué caso tenia caminar sin rumbo? Era mucho mejor quedarme sin hacer nada. Me senté en un columpio y me balancee durante un buen rato.
-¿Pero… que haces aquí, bajo la lluvia? Te puedes resfriar. –dijo una voz femenina frente a mí, una mujer muy bella de unos 20 años me miraba con amabilidad.
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