lunes, 20 de junio de 2011

Capitulo 2: Harima Kenji


     Harima
      Kenji.
* Se crío en los peores barrios de Tokio.
* Escribe sus sentimientos para expresarse.



¿Han visto alguna vez a un tipo que al verlo se diga “este tipo es un perdedor”? un vagabundo en todos los aspectos, ¿que a las 11 del día esté en un callejón fumando un cigarro con una cerveza en la mano? Un buscapleitos, un tonto… ¿uno de esos que siempre están metidos en pleitos y que no hay día que no se le vea matándose a golpes con alguien?
Si han visto alguien con esa descripción, me han visto a mi… mi nombre es Harima Kenji, desde chico me críe en un barrio peligroso, por lo que tuve que aprender a defenderme desde la tierna edad de 4 años, cuando me llego la adolescencia ya era muy buscado por personas mayores que yo, de 20 años mínimo para darme una lección, nunca retrocedí ante nadie, no le hallaba caso a escapar de los problemas.
Mi edad adulta empezó hace unos años, a los 15: decidí largarme de mi ciudad… para vivir junto con mi prima Midori e intentar reformarme, a fin de cuentas solo cambie de campo de batalla para mis pleitos, pues todo ha seguido igual desde entonces. Bueno… ahora tengo una razón para cambiar: ELLA.
Fue en mi primer día en esta ciudad, yo iba caminando buscando un bar barato a las 3 de la tarde cuando escuché ruidos de forcejeo en una callejuela consiguiente a un mini súper, me dio curiosidad y asomé la cabeza: un hombre tenía arrinconada a una chica con cuchillo en mano y le estaba amenazando.
-si gritas algo te va a ir mal, perra… te quitaré con la lengua todo el dinero que tengas ¿de acuerdo?
La chica tenía la mano del criminal en la boca y de sus ojos brotaban lagrimas, no soportaba que se abusara así de una jovencita y me acerqué lentamente en su ayuda, el maleante pretendía desabrocharle la blusa y soltó el cuchillo por un momento, en ese instante yo corrí a toda velocidad y le solté una tremenda patada en la cara, el hombre cayó al suelo aturdido y grité:
-señorita, aléjese por favor.
El hombre se recuperó rápido y me embistió con su cuchillo, lo esquive lanzándome a la derecha y le repetí la misma dosis anterior, esta vez la patada fue a las costillas. El hombre se quejó un poco y después volvió a embestirme y yo me di la media vuelta para esquivarlo, después le golpeé con los puños en la cara hasta que cayó al suelo, inconsciente.
-Joven héroe… Su espalda… -Chilló la chica.
No sabía de qué hablaba hasta que sentí un líquido tibio derramarse por mi cintura, en realidad no había esquivado la segunda embestida y esta había dado en mi espalda.
-vaya, no lo vi venir jejeje, ¿está bien señorita?
No hubo respuesta, al darme vuelta vi a la chica caer desmayada, se había asustado por la sangre en mi espalda. –qué remedio. –pensé y la tome en hombros para llevarla a un lugar seguro, lejos del criminal. El único lugar que se me ocurrió fue a mi casa, entré con ella en mis brazos y la deposité en mi cama, preparé té para ella y espere a que despertara, pasaron dos horas y nada. Decidí intentar despertarla: me acerqué a la cama y comencé a sacudirla con ambas manos en sus hombros.
-Señorita, despierte por favor… señorita…
De pronto, me tomo con ambos brazos en mi cuello y me acercó a ella.
-Te amo.
-¿Eh?
-Te amo, ¡tonto! ¡Gracias por la comida!
Eso explicaba su repentina confesión: estaba profundamente dormida y seguro que soñaba con alguien, pero… ¿Por qué me agradaba tanto que me dijera eso a mí? Viéndola de cerca era muy hermosa, me quedé mirándola dormir por unos minutos hasta que despertó, cuando lo primero que vio fue mi cara muy cercana a la suya ella malinterpretó la situación y se levantó de golpe, asustada.
-¡Señor pervertido, le agradezco mucho que me haya salvado, pero no permitiré que me viole! –y salió corriendo de mi casa.
Mi corazón se entremezcló con emociones que nunca había sentido, sentía que tenía que proteger a esa chica a todo costé, sentía que odiaba que ella me odiara… y sentía que con ella yo podía ser feliz para toda la vida.
Así que hice lo que toda persona enamorada haría: dejarme crecer el bigote y la barba para no parecerme al señor pervertido de sus recuerdos y siempre usar lentes de sol para que no pueda reconocer mis ojos. A partir de ese día comencé a seguirla, investigué en que preparatoria entraría y me inscribí solo por ella. Sin embargo nunca pude estar con ella en grupo hasta tercer semestre: donde todo comenzó.
Eran las 8 de la mañana, iba tarde para la escuela pero solo me importaba presentarme para ver si de casualidad había quedado en su grupo. Cuando llegué en un muro estaban escritos los grupos asignados, amablemente todos se quitaron al momento en que me dispuse a checar mi salón, pero yo no estaba en ninguna de las listas.
-¡¿QUE?! –grité a todos los vientos.
-joven Kenji, pero si usted tiene que repetir segundo año, ¿qué hace viendo las listas de tercero? –el director de la escuela me miraba sorprendido, pero su noticia fue como un balde de agua helada cayendo por todo mi cuerpo: ¿era este el fin? ¿El destino se burlaba de mí prohibiéndome nunca estar con ella? Tenía que hacer algo inmediatamente, eso era obvio: y lo único que se me ocurrió fue ir a donde el director y mirarlo con ojos tristes, seguido de eso me arrodille y empecé a rogarle que me dejara estar en la clase A, donde Tenma estaba ahora.
-por favor, por favor, por favor…
-pero… joven Kenji… usted no pasó ninguna materia el curso pasado.
-escúcheme bien director, si no estoy en esa clase mi vida terminará… en verdad.
-señor, permítaselo por favor… así estará a mí cuidado y le prometo que mejorará. –dijo una voz detrás de mí, me di la vuelta para ver a mí héroe y era ni más ni menos que mí adorada prima: ¡Midori!
-profesora Midori… -dijo el director. – ¿promete usted que se portará bien?
-así es señor, tengo el presentimiento de que si ingresa a esta clase se volverá un hombre.
-así sea entonces, buenos días a los dos, con su permiso.
El director se dio media vuelta y se retiró a paso veloz, yo me quedé petrificado por la gratitud, no estaba seguro de cómo responderle a mi heroína y solo pude abrazarle las piernas, pues aun estaba en el suelo.
-muchas gracias Midori, me has salvado y te estaré eternamente agradecido.
-no lo tomes como un favor, torpe… y como pago tendrás que pagarme renta de ahora en adelante. –me dio una patada y se alejó de mi. –por cierto, por hacerme pasar vergüenzas con el director tendrás que durar 10 minutos afuera del salón con baldes de agua en las manos. Y si llegas tarde serán 30 minutos.
Así era Midori, muy hostil conmigo pero en el fondo todo lo hacía por mi bien, solo que yo no lo sabía.
-estúpida. –pensé. –yo portándome amable con ella y así me paga.
Ahora estaba en tercer año, y no solo eso… ¡estaba en el grupo de mi chica amada!
-¡solo es cuestión de tiempo! –grité a los vientos una vez más, todos me miraban extrañados pero no me importaba, era el hombre más feliz del mundo. Tomé unos baldes de castigo y los llené a tope, me puse frente a mi nueva clase y estuve haciendo pesas hasta que pasaron los 10 minutos, de pronto Midori me llamó para dejarme entrar.
-ya puedes pasar, idiota: el castigo se terminó.
Ingresé y lo primero que vi fue a ella: Tenma Muguki. Con su cara de ángel juguetón y con su peinado de antenitas que la hacía la chica más hermosa de todas, aunque se mostraba un poco tímida… ella normalmente no es así, me pregunto que le pasaría en ese momento, intenté fingir compostura y me puse a lado de una rubia esperando mi turno de presentarme.
La presentación de Tenma fue tan maravillosa, declaró a toda la clase que se había unido a este grupo porque era el salón más buena onda y a ellos no les importó, por lo que mi presentación fue muy seca, como venganza a mi amada.
Por suerte el asiento que me asignaron estaba en diagonal al de Tenma, por lo que pude verla toda la clase, a la hora del almuerzo la rubia y una pelirroja se acercaron a ella y le pidieron que almorzara con ellas para conocerse mejor. Para escuchar sin problemas fingí estar dormido y descubrí que el lugar seria en la azotea de la torre norte, definitivamente debía escuchar lo que Tenma tenía que decirle al mundo.
Cuando se fueron, me levanté y los seguí de lejos, escuché pacientemente su conversación y cuando dijeron algo de preguntar sobre la vida de cada uno de los nuevos acerqué tanto mi cuerpo a la puerta que se abrió de par en par y yo me caí, por cierto me dolió mucho, pero sin duda había llamado la atención así que disimule no haberlos visto y me puse en la orilla a ver el paisaje.
-Hey, Joven Kenji… ¡únete a nosotros! Estamos haciendo un equipo de súper amigos y ¡faltas tú!
La chica de mis sueños acababa de llamarme, ella quería entablar una relación conmigo: ¿es que estaba enamorada perdidamente de mí y por lo tanto me necesitaba cerca? Por desgracia no soy muy sociable y no sé cómo hacer amigos con exactitud, así que dije lo primero que se me ocurrió.
-Hola, no hace falta que me digan Kenji, pueden llamarme Harima… S… Seré su compañero… emm… seamos amigos… si…
Después de eso, el chico 4 ojos: (que por cierto parecía ser un buen muchacho) dio la noticia de que estaba saliendo con la muñeca de porcelana, se veía que estaban muy enamorados porque los dos tenían una cara de idiotas que hacia doblarme de risa, pero me comporte porque era muy feliz en estos momentos.
-Oye, Harima… -esbozo Tenma. –tú eres muy famoso en esta escuela, ¿Cuál es tu secreto?
¿Cómo decirle que mi secreto de ser famoso es haber peleado con medio alumnado?
-Bueno… no se… supongo que por… apuesto… -me sentí la persona más idiota por haber respondido de una manera tan tonta, pero logré hacerlos reír y creo que eso me acerco mas a ella.
-¿Y Porque llevas bigote? ¿No crees que te haga ver más viejo? –me interrogó la rubia tonta.
-Llevo bigote porque quiero hacerlo. –intenté sonar hostil para que se notara que ella no me interesaba como a los otros 4 hombres presentes, que babeaban por ella. A excepción del 4 ojos, claro.
-Estúpido…
-Pelada…
Más tarde, 4 ojos y la muñeca se fueron a pasear como pareja y la pelirroja empezó a preguntar qué opinábamos de esa parejilla.
-Yo creo que están muy enamorados. –dijo uno de los idiotas, cuyo nombre era Martins creo.
-La verdad, son el uno para el otro. –opinó el enano, cuyo nombre era Nobunaga.
-El chico es un caballero y la chica una dama, no les veo error. –opinó la princesa.
-¿Tú qué crees, Shiina?
-Yo… les deseo lo mejor.
Era más que obvio para mí que la pelirroja estaba enamorada del 4 ojos, y comprendía cómo se sentía, si mi Tenma estuviera enamorada de otro yo también me haría a un lado.
Cuando el descanso terminó y todos volvían a clases yo no me sentía con ánimos de hacerlo, de hecho en mi mente había un montón de sentimientos exigiendo ser expresados, simplemente corrí en dirección a mi casa, una vez estuve ahí comencé a escribir.
Pasaron horas, tal vez años.
-Harima, ¿hoy tampoco piensas venir a la escuela?
-me siento mal, Midori… lo siento.
-bueno… que remedio, limpia la casa en ese caso.
-seguro, también haré la cena no te preocupes.
-de acuerdo, chao.
Midori se había estado portando muy comprensiva ante mi decisión de faltar unas semanas a la escuela, ¿será que entendía que mi ataque de inspiración no era otra cosa más que mis sentimientos retenidos por Tenma Muguki?
Ya habían pasado 2 semanas sin dejar de escribir, mi historia hablaba de un mexicano que estaba enamorado de una chica que había conocido en su iglesia, y todos los problemas que pasaba para siquiera confesarle su amor y todo para que dé última instancia la chica le rechazara, sin embargo su perseverancia le llevaba a enamorar a su chica y vivía feliz por siempre. Mi novela estaba terminada, me puse a contar las páginas: 429 páginas escritas a mano y apiladas en un gigantesco monte de hojas blancas frente a mí, ¿Qué haría con esto?
-ya después se me ocurrirá algo. –pensé. –será mejor que limpie la casa y prepare algo delicioso para Midori.
Estaba limpiando la sala de estar cuando vi una nota de mí querida prima, estaba pegada en la televisión, lo tome con ambas manos y pude leer:
Harima, aquí tienes 30, 000,00 yenes, por favor imprime tu trabajo y cumple tu sueño de escribir.
Mis ojos se pusieron vidriosos y presioné la nota contra mi pecho, en verdad tenía una familia con ella… no podía creer que a pesar de todo lo que le he fallado todavía creyera en mi. Tome el dinero y tome dirección a una editorial literaria de renombre en Japón.
Mientras estaba en el tren iba releyendo mi historia, era como darle una hojeada a mi alma. Excepto los nombres de los protagonistas y la situación, sin embargo el sentimiento era exactamente el mío, era como un espejo a mi ser. Finalmente llegué donde tenía que estar en ese momento, un rascacielos enorme color azul con un letrero gigantesco que anunciaba “EDITORIALES SL” entre tímidamente y pedí una revisión amateur. La secretaria me pidió que esperara unos minutos y después me permitió pasar, me dijo que estaba de suerte ya que un corregidor estaba libre en ese momento. Cuando entre a la oficina del hombre me impresione, era amplia y fresca… ¿en algunos años yo tendría una oficina así?
El rostro del crítico era sincero, sereno… era muy anciano y un poco calvo, pero en su chata cara se esbozaba una sonrisa mientras leía mi escrito.
-Bueno… ¿Por qué razón empezaste a escribir? Eres muy joven.
-La razón… es… que no puedo expresar mis sentimientos por medio del habla, y con las letras se me facilita. –daba igual lo que opinara el anciano, era verdad.
-ya veo… sabes… solo he leído hasta la mitad… pero te puedo decir que esto es una obra impresionante, me sorprende que seas un novato todavía.
-¿En… enserio?
-Sí. Es muy raro mantenerme a mí con el interés y este mexicanito sí que sabe conquistar a una chica…
-Muchas gracias, señor… no sabe lo bien que me hace sentir. –admití.
-Bueno, por cierto… hay un concurso de novelas que empieza esta semana, ¿Por qué no te inscribes con esta novela? En el peor de los casos tu libro será publicado con el tiempo, y en el mejor de ellos ganaras 500, 000, 00 yenes y una publicación instantánea, ¿te animas?
-Bueno, creo que esta era la oportunidad que yo estaba buscando: definitivamente entrare, solo quiero que alguien la lea antes de entregársela, ¿puedo venir mañana con usted?
-Claro muchacho, aquí está mi tarjeta, llámame si tienes alguna duda.
-Lo haré, gracias señor.
Salí de la habitación con una gran sonrisa en los labios, a él le había gustado mi novela y no podía esperar a entregársela a Tenma para confesármele una vez termine de leerla. Era temprano y la escuela aun no terminaba, corrí en dirección al colegio y llegué en menos de media hora, era la primera parte del descanso y seguro estaría almorzando con todos en la azotea como siempre.
Asomé la cabeza ligeramente a donde estaban mis compañeros, pero Tenma no estaba con ellos, solo estaban el 4 ojos, la muñeca, la pelirroja, la rubia y el trió de idiotas.
Me quedé unos segundos de espaldas a la puerta, pensando en donde podría estar Tenma, llevaba las hojas en mano dispuesto a confesarle todos mis sentimientos y tenía que desaparecer precisamente en este momento.
-Buscas a Tenma, ¿verdad? –el 4 ojos estaba a mis espaldas y me hablaba con amabilidad. –me imaginaba que te gustaba.
-Eso no te importa…
-tienes razón, disculpa… ella está a un lado de los bebederos… pero quizá sea mejor que no vallas en este momento.
-Muchas gracias, Yuuto… –corrí en la dirección recién indicada por Yuuto sin tomarle importancia a sus advertencias, no me importaba la situación en la que ella se encontrara: la confesión iba a dar lugar ese mismo día, deje atrás mis instintos humanos y corrí como loco, los bebederos estaban doblando esquina en la torre norte, ya estaba yo preparando mi grito triunfal para saludarla cuando mis ojos me hicieron detenerme: ella no estaba sola, estaba comiendo con alguien.
No pude evitar soltar un grito de desesperación, escuchaba risitas nerviosas de Tenma. Tenía que saber quién era la persona con quien estaba, tomé el riesgo y asomé la cabeza descaradamente, solo pude ver un enano sentado de lado de ella comiendo bolitas de arroz. Su acompañante era el enano Nobunaga.
Lo que yo esperaba, sería una marea de celos incontenible que me llevaría a golpear al enano… en realidad fue una marea de tristeza e impotencia que me incapacitó totalmente, mis piernas por sí mismas se movieron lejos de donde estaba el dolor, lejos de la escuela: el templo del saber era pasado para mi, al igual que Tenma.
No sé cuantas horas estuve caminando sin rumbo, no sé qué calles crucé ni a quien le estorbé… solo sé que estuve caminando así por todo el día, mi mente era un laberinto: ¿cuál era la respuesta? Acababa de perder mi razón para escribir esa estúpida novela que aun cargaba en mi brazo derecho… por alguna razón no tenía valor de destrozarla.
Pasados los minutos empezó a llover a cantaros, el maldito clima impredecible de Japón siempre agarraba de sorpresa a los estudiantes, pude ver a muchos correr a sus casas con las mochilas en la cabeza, yo venía preparado con mi paraguas negro y solo pude pensar: -¿Tenma tendrá un paraguas también? –En realidad no importaba, seguro Nobunaga compartiría el suyo con ella. Simplemente caminé en silencio, escuchando las gruesas gotas de agua caer por entre la acera, ya inundada.
Una chica estaba parada en medio de la lluvia, miraba la calle, como esperando que alguien llegara en un auto por ella… no… no era eso, más bien miraba como alguien se iba tras dejarle una mala noticia, cuando estuve cerca pude reconocer a la rubia, Elizabeth Johnson. Probablemente estaba llorando, pues sus hombros temblaban de forma rítmica y su mirada no se movía para nada de su posición original, estaba empapada.
-No seas descuidada, puedes resfriarte. –le reñí con sospechosa amabilidad, al menos tratándose de mi.
Ella se volvió hacia mí, sorprendida por que alguien le hablara estando el clima como estaba y más aun que el que le hablara fuera el desaparecido de 3 semanas Harima Kenji.
-Lo siento, olvidé mi paraguas. –respondió.
-Vamos, te llevaré a tu casa. –le dije acercándome a ella para cubrirla de la lluvia.
-Gracias… -dijo ella con la cabeza gacha.
Caminamos en silencio unos minutos, ella nunca levanto la mirada: era obvio que estaba triste y yo prefería no incomodarla preguntándole que tenía.
-Dime… Harima… ¿Qué te gusta más… el curry o el estofado?
-El curry.
-Bueno, me habían dicho que el estofado es la comida favorita de todos los hombres.
-Te mintieron, bueno… a menos de que yo no sea un hombre.
-Es probable… oye… gracias…
-No hay de que, somos compañeros… ¿o no?
-Bueno, tú ya no has ido a la escuela desde el primer día.
-He tenido dificultades personales. –admití, ¿Por qué me era tan fácil ser sincero con la niña mimada?
-Vuelve a la escuela, tu lugar en la azotea a la hora del almuerzo sigue vacante.
-Tal vez lo haga… gracias Elizabeth.
-¿Y… que se siente estar rodeada de gente de estilo asiático? ¿No te dan ganas de gritarnos algo como “abran los ojos”?
-no me molestan sus ojos en lo más mínimo, de hecho Haruka no parece asiática para nada…
-¿Haruka?... oh… hablas de la novia del 4 ojos.
-Ella misma, pero ese no es el caso… me refiero a que la apariencia de sus ojos no podría afectarme nunca, son excelentes personas.
-¿Incluso yo?
-bueno, a ti no te he visto los ojos nunca…
-Tienes razón… y dudo que lo hagas…
-Llegamos a su casa…
Su hogar era muy grande, sus territorios abarcaban desde que una muralla de piedra gruesa empezaba hace 20 metros y seguía otros 20 metros más adelante, estábamos frente a una puerta de madera gruesa que ella abrió ingresando un código de seguridad.
-¿Gustas pasar? Puedo darte té como agradecimiento…
-Estoy bien, tengo que volver… nos vemos después.
-Claro, espero verte en la escuela.
Me di la media vuelta y caminé por entre el barrio rico, disfrutando del sordo sonido de la lluvia. Tras el evento con Elizabeth ya no me quedaba nada más que hacer que pudiera mantener mi mente libre, no había nada que pudiera separarme del recuerdo de Tenma sonriendo ante Nobunaga, mis pasos se volvieron más pesados y hasta pisaba los charcos intencionalmente, como esperando caer enfermo. Divise un parque y fui a quedarme ahí, ¿Qué caso tenia caminar sin rumbo? Era mucho mejor quedarme sin hacer nada. Me senté en un columpio y me balancee durante un buen rato.
-¿Pero… que haces aquí, bajo la lluvia? Te puedes resfriar. –dijo una voz femenina frente a mí, una mujer muy bella de unos 20 años me miraba con amabilidad.

Capitulo 1: Yuuto Ayase.


Yuuto
Ayase.
* Yuuto vive con su hermana y su maestra
* Ama a Haruka Nogizaka.
El lunes 22 de octubre parecía ser un día sin final, y eso que apenas eran las 7 de la mañana, solo había dormido unas 3 horas y se me estaba haciendo tarde para ir a la escuela, lance mi cobija azul marino al suelo y recorrí mi angosta habitación con piso de madera tapizada por una alfombra color guinda a trompicones, casi me rompía el dedo con mi escritorio de estudio antes de entrar a mi baño personal en la parte derecha de mi habitación. Tomé una ducha rápida, dejando que el agua caliente me diera un ligero masaje.  Salí con torpeza de la regadera y me refugie en una larga toalla que tenía en la pared esperándome.
Mientras me secaba con la toalla me lave los dientes y me mire en el espejo, mis ojos estaban adornados con un par de bolsas bajo de ellos. ¿Por qué no pude dormir en el avión? Todo apuntaba a una culpable: -Mika…-pensé en voz alta, esa criatura estuvo atormentándome todo el viaje de regreso de isla Haruka jabalíes, si cerraba los ojos un solo momento ella ya estaba amenazando con dibujarme cosas graciosas con un marcador, o con lanzarme manzanas… como sea, el caso era que solo tenía 3 horas de sueño y un largo día de escuela.
Me puse mi uniforme escolar versión invernal: un pantalón de tela color negro, una camisa blanca, una corbata roja y un saco color morado opacó, según algunos amigos de otras escuelas: el uniforme mas femenino de todo Japón, aunque a mi sinceramente me encantaba, nos daba un toque de exclusividad. Como ya era tarde no me dio tiempo de despertar ni a mi hermana Ruko ni a Sensei, mi maestra principal… que anoche habían tomado todas las bebidas toxicas del avión, a excepción del combustible. Por lo que era natural que estuvieran inconscientes en sus habitaciones.
Salí de mi habitación con mi maletín en mano y bajé las angostas escaleras de madera oscura con retratos familiares en la pared, me detuve un momento para ver la foto familiar de cuando Ruko y yo éramos niños: ella abrazada a papá y yo a mamá, con una sonrisa de oreja a oreja por pasarla tan bien en la playa, a lado de ese cuadro había uno de sensei dormida con la cabeza en el excusado ¿Qué rayos hacia esa foto ahí?, era comprensible que Sensei pusiera sus fotografías, pero… ¿Qué rayos?
Puse a calentar un poco de arroz para mis dos trabajadoras inútiles, les gustaba desayunar en grande pero mi retraso no me lo permitía, para mí solo tome un pan y le unté mermelada, salí con prisa de la casa mientras tomaba mi paraguas de la entrada.
En el camino, iba limpiando mis gafas y recordando lo ocurrido en el último fin de semana: desde mi llegada a la isla Haruka jabalíes hasta el rodeo de cerdos organizado por Mika el domingo anterior, pero sobresaltando por mucho: mi primer beso con Haruka. ¿Era este el inicio de un noviazgo? Nunca lo había pensado, pero en esos momentos yo comenzaba a preguntarme qué era lo que hace una pareja normal, hasta este momento Haruka y yo nos habíamos limitado a fomentar su pasatiempo reprimido durante toda la vida, pero ahora las cosas seguramente cambiarían: pues como pareja oficial tendríamos que hacer cosas que hacen las parejas oficiales, como ir al cine, a la feria… a un motel…
En eso iba pensando cuando giré por la calle que daba a un parque con una fuente en el centro, una larga cabellera clara color avellana se encontraba recargada contra el cristal del aparador de una librería, como durmiendo.
-Haruka, ¿Qué estás haciendo?
Haruka se dio la vuelta, unos grandes ojos cafés voltearon con sorpresa al escuchar su nombre, como si la hubieran sorprendido haciendo algo malo, su piel era blanco sin llegar a la palidez, con un toque bronceado. Sus labios eran pequeños y carnosos, estos poco a poco iban esbozando una sonrisa de sorpresa por mi llegada, su cara era perfecta en todos los aspectos. Aun después de tanto tiempo de verla a diario, e inclusive haberla besado no me acostumbraba a su perfección.
-Yuuto… este… yo… ¿Cómo has estado?
-Haruka… ¿estabas dormida? –solté una risotada y me lleve las manos al estomago.
-N… ¡no! Lo que pasa… es que… ¡Yuuto! ¡Cuidado! ¡Mika va a arrollarte!
Hice caso omiso de la precaución pensando que Haruka intentaba cambiarme de tema de una forma verdaderamente lamentable, en vez de prestarle atención comencé a reírme mas fuerte… cuando de pronto sentí como si un caballo me hubiera golpeado con sus patas traseras a la altura de los hombros y Salí disparado por un costado de Haruka, que ahora se carcajeaba.
Cuando abrí los ojos, no sabía si habían pasado 2 segundos o 2 días, y me di un susto de muerte cuando lo primero que pude ver fue un gigantesco ojo azul hablándome.
-Yuutito, despierta o regalaré a Haruka a uno de los 3 brutos.
-¡AAAHH! –me levanté de par en par, estaba recargado en el aparador donde Haruka estaba durmiendo hace unos momentos, Haruka estaba recargada en el mismo lugar donde antes, pero ahora tenía los ojos cerrados con lagrimas por fuera y tenía una mano en la boca, seguía burlándose de mí.
-Haruka, es un poco irónico que la que se había quedado dormida en el aparador eras tú y que yo sea el objeto de burla ¿no crees?
-Bueno… a ti te acaba de mandar a volar 2 metros una niña de 15 años… Creo que ambos somos unos bufones.
-Bueno… no me molesta empatar contigo… te extrañé. –admití. – ¿nos vamos?
-Yo también te extrañé, me acostumbré a tenerte a solo un pasillo de distancia de mi habitación….
-Ya ¡cállense los dos! No me molesta que sean tan románticos, cursis y pegajosos… de hecho me siento orgullosa, ¡pero se han olvidado que yo también estoy aquí! De ahora en adelante nuestras caminatas a la escuela no serán de parejita, serán de 3 amigos, ¿de acuerdo? –Mika se había puesto en medio de Haruka y yo mientras hacia su monologo dramático, detestaba quedar fuera de algo.
-Tranquila Mika… no tienes porque… espera un momento…
Por fin pude ver a Mika de pies a cabeza, tenía un saco femenino elegante color purpura con mallas oscuras, al pecho el color cambiaba a blanco y llevaba abotonado hasta el cuello, un moño morado terminaba el conjunto: era el uniforme de nuestra escuela.
-Yuutito… no me mires así, no enfrente de mi hermana… ¿o es que no puedes esperar a que estemos los dos solos?
-Cállate, ¡Tonta! –Le reñí mientras le daba un coscorrón, Mika Nogizaka, la hermana menor de Haruka siempre se peinaba con sus dos trenzas, como si fuera una niña pequeña, su aspecto era como el de una Haruka más joven, a excepción de que ella heredo los ojos azules de su madre en lugar de los ojos cafés de su padre. –Te he dicho que no hagas comentarios que puedan crear malentendidos cientos de veces.
-No tienes porque golpearme, no intentes quedar como el macho dominante ante mi hermanita, puede que un día de estos eso provoque que la quite de tus manos. –amenazó con una sonrisa juguetona.
-Pero más importante aun… así que por fin entraste a la preparatoria, ¿Mika?
-Bueno… Mika no es lo que aparenta su rostro de niña torpe Yuuto. –explicó Haruka. –en realidad es una chica ejemplar, en la secundaria ella fue presidenta estudiantil desde primer año.
-Ya veo, así que solo tiene cara de tonta.
-Exacto. –Coincidió Haruka, con una sonrisa.
-Saben que sigo aquí, ¿no? –se quejó Mika cerrando los puños. –en fin, vayamos a clases: ¡Yuutito, hermanita!
Comenzamos nuestra caminata por entre los aparadores de las tiendas de la tranquila calle, mientras más nos acercábamos a la escuela era más abundante la población estudiantil y pronto nos mezclamos por entre los uniformes guinda y purpura.
-Por cierto Mika, ¿has pensado en eso? –preguntó Haruka con severidad.
-Si… -admitió la jovencita. –sinceramente estoy muy nerviosa
-¿Pensar en qué? –pregunté curioso.
-Lo que pasa es que… –Haruka parecía buscar una forma de explicármelo mientras masticaba una trocito de manzana. –como explicarlo… mejor hazlo tu, Mika.
-Lo que pasa es que toda mi vida he estado en escuelas privadas de señoritas, y durante todo el último año de secundaria estuve rogándole a mi papá que me permitiera ir a la escuela de mi hermanita para cuidarla, y no fue hasta el viaje de este fin de semana que llegó a la conclusión de que no todos los chicos de 15 a 18 son delincuentes, debo agradecerte por eso, yuutito.
-Vaya, ¿tu padre cree que soy buen chico?
-Sé que es difícil de creer… -comenzó Haruka, y tenía toda la razón. –pero así es, mi padre te ha tomado cierto respeto, supongo que es porque le has confrontado de frente sin temerle a sus puños de tamaño sobrenatural.
La sola idea de pensar en el señor Nogizaka me causaba escalofríos: un hombre de 2 metros de estatura y de una masa muscular poco común en una persona de negocios y que está en sus 50 y que por cierto, ya había tenido el gusto de golpearme en dos ocasiones no era precisamente lo que encajaría en mi definición de  “amigo”.
-Por cierto, Haruka… he querido preguntarte esto con anterioridad, ¿que… opinión tienen tus padres de mí?
Parecía que el tiempo se había detenido, Mika incluso detuvo su caminar y se puso en pose dramática mirando a su hermana, la pequeñuela también tenía curiosidad por la respuesta.
-Pues… -Haruka se puso un dedo en la barbilla y miro al cielo, meditando. –para mi padre eres un chico valiente, con futuro… pero torpe e inútil por el momento, o eso le oí decir,  en el caso de mi madre… dice que eres una persona muy interesante. Y para mi abuelo la definición perfecta es: un diamante en bruto.
-¿Panchito en serio piensa eso de mi? –había conocido al singular abuelo de Haruka ese mismo fin de semana y ya le sentía cariño, a pesar de sus vestimentas y costumbres él fue el que levanto la empresa Nogizaka 60 años atrás, un verdadero ejemplo de un triunfador.
-Bueno… no es que mi abuelo sea un genio leyendo personas, Yuutito… lo mismo decía de él novio anterior de Haruka…
-¿¡SU QUE!?
-¡¿MI QUE?!
-Bromeo… Bromeo… No se lo tomen tan a pecho… en fin, amargados: necesito que me presenten a todos los guapos de su escuela, ¿de acuerdo?
-Mika… ¿no crees que deberías esperar a conocer a un caballero sin importarte su apariencia física más que lo demás?
-Lo siento hermanita… yo no me conformare con un alfiler como tu, sin ofender Yuutito, pero yo quiero un deportista, un hombre de acción, que me compre cosas para ganarse mi amor para después desecharlo y reírme de él, después darme cuenta de mi error y recuperarlo en la ciudad de México.
-Tonta… acabas de hacer una película en 10 segundos.
-¡Mika, te prohíbo que insultes a Yuuto!
-No le he insultado, solo digo que un poco de pesas no le harían daño…
-Bueno… ¿a quién no? –intenté defenderme.
-No pongas excusas Yuuto, mañana mismo empezamos el entrenamiento “abdomen de acero” para que así mi hermana nunca escape de ti.
-Yo jamás haría eso, Mika… por nada del mundo se me pasaría por la mente el escapar de Yuuto, nunca me alejare de él.
Se creó una atmosfera incomoda, nuestros enrojecidos rostros iluminaron a Mika, que se encontraba en medio de nosotros dos.
-Mejor me quedo en el centro, no quiero sobrinos todavía.
-¡MIKA! –gritamos al unisonó.
Cuando esto paso ya habíamos llegado a la entrada de la escuela, la cual era conocida en toda la ciudad por su peculiar forma: 4 torres ubicadas en las estaciones cardinales, separadas por una explanada gigantesca rodeada de senderos floridos que daban a 4 jardines diferentes, tras la torre norte había un gimnasio y tras la torre oeste estaban las canchas de los diferentes clubes deportivos de aire libre, como futbol y tenis.
-Bueno Mika, será mejor que vayas a dirección a hablar con la directora, para ver tu asignación de grupo, ¿quieres que te acompañe?
-No te preocupes, hermanita… yo soy una mujer grande que puede con todo. –Mika se aferro con ambas manos de su maletín y corrió en dirección a las oficinas en la torre este.
-Lamento esto, Yuuto, comprendería que me dijeras que de ahora en adelante preferirías caminar solo a la escuela.
-No te preocupes Haruka… como decirlo, a pesar de todo Mika se ha vuelto algo así como mi mejor amiga…
El rostro de Haruka esbozo una sonrisa por la cual yo pagaría unos cuantos millones de dólares y me tomo de la mano, me estremecí.
-H… ¿Haruka?
-Sobre eso quería hablarte, Yuuto… creo que es hora de que todos lo sepan.
-¿Qué sepan qué? –pregunté confundido.
-Tú sabes…
-No entiendo. –era verdad, me había tomado desprevenido y no sabía de que hablaba.
-Olvídalo, solo bromeaba. –Haruka me regalo una tierna sonrisa cerrando los ojos y se me adelanto casi corriendo, decidí no tomarle importancia y corrí tras ella.
Nuestra aula estaba en el segundo piso de la torre norte, ese piso estaba pintado color blanco y azul, con piso de madera, había otras 3 clases con las que compartíamos piso, todos: tanto hombres como mujeres se olvidaban de disimular y miraban a Haruka con admiración y perversión.
En nuestro salón, que estaba al fondo del corredor no se notaba vida en el exterior, pero cuando entramos: todos peleándose por los lugares asignados, unos intentando venderlos y otros intentando rentarlos, otros luchando por estar al lado de su enamorada, lo que me causaría problemas para estar de lado de Haruka.
-¡SEÑORITA NOGIZAKA! –gritaron un montón de tipas ruidosas y corrieron a donde nosotros, como era de esperarse pronto me vi expulsado de la reunión y tuve que seguir a mi lugar sin compañía de mi novia, en el pizarrón mi nombre marcaba el lugar “13” y Haruka marcaba el “40” –mala suerte –pensé, de todas formas no era obligatorio que estuviéramos siempre juntos, me dio curiosidad saber quien estaría a mi lado izquierdo, pude ver el nombre “Harima Kenji” y detrás de mi “Elizabeth Johnson” ambos desconocidos para mi, pero a mi derecha “Shiina Amamiya” acababa de solucionarme el problema del aburrimiento, una gran amiga y persona con la que era imposible aburrirse, justo pensaba en lo mucho que me divertiría con mi amiga cuando fui interrumpido.
-Estás pensando en lo afortunado que eres de tenerme a tu lado, ¿verdad?
Una muchacha con cabello rojo lacio, como lava volcánica cayendo por un volcán, que le llegaba hasta los hombros. Una piel blanca ligeramente bronceada y una sonrisa colmilluda la conformaban, una belleza por donde se le viera.
-¡Vaya! ¡Shiina! No seas tonta, la que seguro esta súper feliz eres tu… mira que tener al supermodelo Yuuto Ayase a tu disposición no es cualquier cosa.
-Sí… Sí claro…
-No me bajes el ánimo tan de golpe, justo en la mañana Mika me ha dicho que debo hacer pesas…
-¿Y quién no? –me animó Shiina.
-Exacto. –concluí.
-Pero ya cambiando de tema… –Murmuró Shiina. -¿Sabes quién es Elizabeth Johnson?
 -Ni idea, por su nombre me es obvio que viene de Estados Unidos o de Inglaterra, pero seguro que es nueva en la escuela, también hay otro nuevo: ese tal “Harima Kenji”
-Bueno, de hecho los nuevos están a nuestro alrededor yuuto, detrás de mí hay una chica nueva llamada Tenma Muguki y a mi derecha un tal nobunaga Kioto.
-¿Nobunaga? ¡Qué rayos! ¡Pero si él es mi mejor amigo!
-Nunca me lo habías presentado, ¿será que me quieres alejar de todos los hombres para tenerme solo para ti?
-Es probable… Pero en verdad me pregunto cómo serán los nuevos…
Shiina parecía pensar en algo gracioso para contestarme cuando todos los ojos de la clase se desviaron de sus asuntos para atender una entrada triunfal, ni siquiera con Haruka se había formado tal estruendo, algunos hasta se pararon de sus asientos para ver mejor y otros hablaron descaradamente aun cuando todos podían escuchar: una chica muy alta, de 1:75 aproximadamente, con largos cabellos rubios cual brillo de sol peinados con dos colas de caballo que llegaban hasta los un poco debajo de los hombros y sin embargo no se notaba que fuera un peinado infantil, pues su mirada era seria y segura, hasta un punto arrogante, sin voltear a ver a nadie… como si no se percatara de que todos los ojos estaban puestos en ella o como si ya estuviera acostumbrada. Se limitó a poner su mochila sobre su escritorio, detrás del mío y tomo asiento, abrió una cajita de maquillaje y se concentro en lo suyo. El salón fue recobrando compostura a través de los segundos.
-Cierra la boca Yuuto, no vayas a mojar el suelo… -gruñó Shiina.
-N… No se dé que hablas…
-Prácticamente la estabas devorando con los ojos, ¿Qué diría Haruka si se diera cuenta?
-No sé de que hablas la verdad… yo solo me preguntaba si ya la había visto antes…
-Así que te gustan las rubias… bueno… iré a presentarme con ella, alcánzame en 5 minutos para no agobiarla, ¿de acuerdo? Ya que se sienta cerca de nosotros tenemos que ser amistosos con ella.
-Está bien, está bien… ya te veo ahí en un rato.
Shiina tenía habilidades sociales mucho mejores a las mías, pude ver como se acercaba a ella y la saludaba con naturalidad, después se daban las manos y la rubia le devolvía una sonrisa de televisión, parecía que se iban a llevar bien.
-¡YUUTO! –gritaron al unisonó unas voces masculinas y antes de siquiera darme la vuelta ya estaban 4 chicos a mi lado: Nobunaga, Yamaho, Martins y Totuno.
Nobunaga era un enano en todo su esplendor, siempre estaba peinado con el cabello corto y hacia atrás y en sus ojos se notaban ojeras por falta de sueño, Yamaho siempre presumía su cabello rubio y largo peinándolo con una cola de caballo, Martins era pequeñito y con unos ojos enormes y Totuno era un gorila gigantesco, con unos ojos de gatito.
-Vaya, pero si son los 3 brutos y su rey idiota: Nobunaga
-Que gracioso eres, insultándonos cuando te desapareciste 4 días de nosotros ¡4 días! –gruñó Nobunaga.
-Lo siento, los extrañe mis hermanos… ¿Qué hay de nuevo por aquí?
-Bueno… que eres el bastardo más afortunado de toda la historia. –gruñó Martins.
-¡Bastardo! –gruñeron los otros 3 al unisonó.
-¿Ahora por qué?
-Tienes a la nueva diosa de la escuela detrás de ti, imbécil. –me insultó Yamaho, que con eso de las mujeres él era muy serio.
-¿Nueva diosa? –inquirí con curiosidad
-Así es, cuando estábamos en segundo la señorita Nogizaka, que por cierto es tu gran amiga…bastardo… era nuestra única diosa… a finales recibimos una nueva diosa llamada Shiina Amamiya, que por cierto es tu mejor amiga…bastardo… y ahora, hemos recibido en esta desértica escuela en ruinas a dos nuevas diosas, una de ellas es una chica de primero cuyo nombre aun esta en investigación y la otra es la rosa del desierto, proveniente de las lejanas tierras de estados unidos de América: Elisabeth Johnson, según la medida de tanteo de Totuno ella es así:  pesa unos 60 kg mide 1:76 su cintura mide 60 cm y aquí te va lo mejor de todo: ¡ES UNA “COPA D”!
Tal vez los 3 brutos no eran tan brutos como yo creía, más bien estaban enfermos; Mí cabeza se llenó de preguntas mientras me daban su reporte.
-¿Tengo algunas preguntas, les importa?
-¡Claro que no! –gritaron los 3.
-Primera… ¿desértica escuela en ruinas? Pero si a mí me parece la mejor escuela de Japón.
-Bueno… hablábamos en cuanto a mujeres.
-Segunda… ¿Cómo es que Martins sabe si es 90 60 90 con solo verla?
-Secreto de estado.
-Tercera… ¿Por qué suponen que a mí me interesa saber la talla de sostén de una chica?
-Porque la comiste con los ojos, debiste ver la cara de celos de Haruka en ese momento.
-¿Qué? Ya vengo…
Me separé de los ahora 4 brutos y fui a donde estaba Haruka, estaba sentada en su escritorio ya sin la marea de admiradoras y fingía escribir algo en un cuaderno.
-Ya conocí a una de las nuevas. –intente iniciar una conversación.
-¿Enserio?
-Bueno… Shiina quiere que vaya a conocerla para que no extrañe su país y seamos amigos todos, ¿te animas? ¡Anda vamos!
Haruka dudó, su mirada se desvió a donde Shiina hablaba con Elisabeth y luego donde yo la miraba con miedo.
-Está bien, ¡vamos!
Al levantarse la tomé por la mano, ignorando las miradas que eso causó y recorrimos hasta el otro extremo del aula, donde Shiina soltaba risitas.
-Vaya, por fin llegan, mira Elizabeth ellos son mis dos mejores amigos: Yuuto Ayase y Haruka Nogizaka, son excelentes personas en verdad.
Por alguna razón yo estaba muy nervioso, como si me diera miedo la opinión que pudiera tener ella sobre mí. La mirada de Elizabeth se paso primero por Haruka, y le dedico una amplia sonrisa y le ofreció su mano.
-Mucho gusto señorita Nogizaka, espero podamos ser amigas.
Haruka respondió a su gesto y tomo el saludo diciendo: -lo mismo espero, señorita Johnson.
Después el que seguía en ser juzgado era yo, su mirada busco la mía y la encontró, sus ojos eran color café oscuro, y como se había demostrado hace apenas unos minutos: irradiaban seguridad, era una mirada fuerte y atractiva, como hipnotizadora, sin embargo también emanaba rayos de amabilidad, es decir no era para nada hostil.
-Mucho gusto, joven Ayase… ¡llevémonos bien!
-Lo mismo digo, ya que me siento frente a ti.
-¿En serio? Bueno entonces te molestare muy seguido para pedirte ayuda. –soltó una risita.
Su voz era amable y directa, rápidamente se puede saber que Elizabeth no era una persona débil o que necesitara de los demás, sino todo lo contrario.
Ya viéndola de cerca Elizabeth era tal vez la chica más hermosa de toda la escuela.
-Bueno… Shiina es una niña especial, si sabes a lo que me refiero… así que tengo que cuidarla casi toda la clase, pero si esperas a que se quede dormida puedo ayudarte.
Todos reímos, a excepción de Shiina, claro.
-Tus amigos son agradables Shiina, ¿Por qué no almorzamos juntos, así podremos conocernos mejor?
-Seguro, ¿vienen con Yuuto y conmigo a la azotea de la torre norte? –sugirió Haruka, que desde hace rato llevaba una sonrisa bastante peculiar.
-Claro, así nos conoceremos mejor ¿eh, señorita Johnson? –animó Shiina tomándola por el hombro y sonriendo con amabilidad.
-Exacto, la verdad estaba nerviosa por venir a Japón, pero veo que son amigables por aquí, entonces es una reunión.
Haruka parecía estar por responder cuando el timbre rugió, todos los alumnos corrieron a sus asientos y nosotros les imitamos, Haruka recorrió todo el salón, Shiina se cruzo y yo simplemente me senté, el asiento a mi izquierda seguía vacio, Harima no parecía tomarle importancia al timbre.
No pasaron muchos segundos cuando nuestra nueva profesora entro al salón. –que mal, Sensei no es nuestra maestra este semestre. –pensé, pero había que acostumbrarnos a la nueva instructora.
Era muy joven, de unos 30 años como máximo, su cabello era negro y rizado, llevaba unas gafas estilizadas y gozaba de buena figura, nos examino de arriba abajo y prosiguió con la clase inicial.
-Buenos días jóvenes… mi nombre es Midori Yamada, pueden llamarme maestra Midori. Seré su maestra durante este periodo y espero podamos llevarnos bien, ahora se supone debo presentarles a los alumnos de nuevo ingreso a esta clase, por favor los nuevos levántense y vengan a donde mi.
Una chica se levanto por detrás de Shiina, y Elizabeth paso a mi costado. Ambas se pusieron de lado a nuestra profesora y se recargaron en el pizarrón, Elizabeth parecía indiferente a la situación pero la otra chica se veía muy nerviosa, por cierto tenía un cabello negro largo Hasta la cintura y llevaba dos pequeñas colitas de cabello a su costado, parecían antenas de insecto.
-Pasa ya, idiota… puedes dejar tu castigo. –gritó Midori a la puerta. Seguido de eso un tipo enorme, de más o menos 1:95 y muy musculoso entro en el aula, era moreno y con cabello largo hasta el cuello relamido todo hacia atrás, en su rostro se podía apreciar una pequeña barba de triangulo y unos bigotillos de forma similar: su apariencia era más que intimidante, para ser sincero esa figura me causaba pavor. Yo me encontraba rezándoles a los dioses para que él no fuera el tan esperado Harima Kenji.
Entre toda la clase se formo una marea de murmullos, nuestro grupo de nuevos era un grupo muy peculiar.
-Nobunaga, tú también eres nuevo aquí, idiota. –le recordé volteando a mi derecha, donde Shiina me miraba extrañada, como diciéndome “ese tipo da miedo, alejémonos de el”
-Oh, cierto. –gritó nobunaga. –ahí voy mis campeones.
Una vez nobunaga ocupara su lugar, a un lado de el gigantón (por cierto, era muy entretenido ver a Nobunaga con su metro y medio a lado de un monstruo) la maestra empezó la presentación.
-La primera que ven aquí, es Tenma Muguki, acaba de ser transferida de la clase B por petición propia, dile algo a tu nuevo grupo Tenma…
La chica se estremeció, no esperaba semejante espectáculo extra, trago saliva y esbozo:
-H…Hola… me cambie de grupo porque ustedes son los más buena onda de toda la escuela… mucho gusto.
En el salón hubo respuesta de algunos y otros dieron aplausos, Tenma volvió hecha una gallina a su espacio, frente a Shiina.
-La siguiente… -Continuó la profesora. –Viene de Estados Unidos de América, transferida por cuestiones de trabajo de su familia, ella es Elizabeth Johnson, di algo linda.
-Mucho gusto a todos, gracias por la hospitalidad… Y espero podamos ser buenos amigos.
Hubo muchos aplausos y silbidos de los hombres, mientras que las chicas la miraban con algo de recelo cuando volvía a su lugar detrás de mí, de pronto Martins hizo la broma que tanto temía:
-Que se cuide la señorita Nogizaka, Yuuto es un come mujeres.
El salón se lleno de risas y yo me bloquee y no pude defenderme ni voltear a ver a Haruka.
-Bueno… tranquilos… él es Harima Kenji, esta en este grupo porque es mi primo menor y quería cuidarlo de cerca.
-Hola… -gruñó Harima sin quitarse las gafas de sol ni esbozar alguna emoción ni quitarse las manos de los bolsillos al sentarse a mi lado.
-Por ultimo pero no menos importante, Nobunaga Kioto… transferido aquí porque provocó un pleito en su clase anterior por motivos desconocidos.
-jejeje. –se burló Nobunaga. – ¡Mucho gusto, mis hermanos!
-Hay otro nuevo, pero hoy no se ha presentado, ya después lo conocerán. Su nombre es Mike Sutherland y viene de otra escuela, bueno… que comiencen las clases.
La maestra con frialdad nos dictó los temas que veríamos en cada materia, dando por iniciado nuestro tercer semestre.


Mi mano estaba acalambrada con el paso de las primeras 4 horas, no habíamos hecho más que escribir los temas que veríamos durante los siguientes 6 meses y mi mano comenzaba a recriminármelo, cuando el timbre por fin nos anuncio la llegada del periodo de descanso (1 hora de almuerzo y otra de descanso) todos estiraron las piernas y escaparon del aula, como con miedo de que la maestra nos obligara a escribir si nos quedábamos mucho tiempo. Durante las horas anteriores nada especial había ocurrido, solo que podría jurar que el intimidante chico nuevo, Harima Kenji había estado viendo a Shiina todo el tiempo. A decir verdad solo una vez había tenido valor de voltear a verlo y así fue, su cabeza estaba completamente girada a donde Shiina, tal vez estaba enamorado de ella
-Anda, no seas tímida. –animó una voz a mi derecha. –se que extrañas a tus amigos de tu clase anterior… pero es bueno que hagas amigos aquí, ¿Qué dices?
Shiina y Elizabeth estaban hablando con la otra chica nueva, la de las trencitas que parecían antenas de insecto, Tenma Muguki. La chica estaba a medio levantar en su escritorio mirando a sus dos nuevas amigas con miedo.
-Anímate, ¿sí? –suplicó Elizabeth con un tono infantil que me puso los pelos de punta. –yo también soy nueva aquí y me encantaría que fuéramos amigas.
Estaba entretenido escuchando su conversación y no me di cuenta que a mi izquierda el fortachón de Harima Kenji seguía ahí, recostado… parecía estar dormido, me dio un escalofrió y quise escapar.
-Yuuto. –me llamó Haruka desde la puerta, asomando su cabeza y mostrándome dos cajitas blancas, acudí a su llamado al instante.
-Lamento haberme tardado, es solo que ese chico nuevo me da mucho miedo.
-¿Nobunaga? Bueno… es algo raro yuuto, por fin te has dado cuenta.
-N…No me refería a Nobunaga, me refería a Harima Kenji.
-Oh, tiene una pinta de delincuente poco común por aquí… pero no parece mala persona.
-Como saberlo, Haruka… en fin… ¿quieres hacer algo antes de reunirnos con todos?
-¿Porque no mejor… nos quedamos con ellos todo el almuerzo y después vamos a echar un vistazo a Mika?
-Bueno, tú eres la jefa…
-Si es que no te molesta alejarte de la rubia…
-¿Eh?
-Nada…
Caminamos en silencio tomados de la mano, sentía el ambiente un tanto tenso, como si algo malo hubiera pasado durante clases, de hecho Haruka estaba presionando mi mano fuerte, muy fuerte. Subimos las escaleras y ahí estaban reunidos ya los 3 brutos y Nobunaga.
-Chicos… ¿qué creen? –les grité desde la puerta. –tenemos unas noticias excelentes que darles.
-¿¡QUE!? –gritaron los 4 poniéndose de pie
-Sí Yuuto, ¿Qué es?
Me limite a hacerle un gesto de guardar silencio y a guiñarle un ojo, ya se enteraría.
-Esperemos a que llegue Shiina con las dos nuevas y les diré la noticia.
-¿Dos nuevas?
-Así es… Elizabeth Johnson y… Tenma… Muguki. –recordó Haruka.
Los rostros del trió de idiotas se iluminaron, como si Elizabeth acabara de aceptar salir con ellos.
-muchas gracias Yuuto, has accedido a compartirlas con nosotros.
-Q… ¿Qué? –grité sorprendido.
-Olvídalo, no tiene importancia.
-Bueno… a quien le interesan las chicas torpes de la vida real teniendo chicas perfectas en casa esperándome. –presumió Nobunaga con indiferencia.
-Bueno, Nobunaga creo que cada quien tiene sus gustos, ¿no crees? –observó Haruka. –ya llegara el momento en que conozcas a la chica real indicada para ti.
-Es fácil para ti decirlo, pero yo soy más exigente… yo no me conformaría con un Yuuto.
Hubo risas, ¿Qué tenían ese día contra mí? ¿Tan mal estaba? Mis pensamientos negativos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta metálica abriéndose, Shiina había llegado con las dos nuevas.
-Ya llegamos, disculpen la espera… es solo que la señorita Muguki le tiene miedo a los desconocidos, pero una vez la conocen es una chica ejemplar… salúdalos. Ellos son: Yuuto Ayase, Haruka Nogizaka, Nobunaga Kioto, y el trió de idiotas, se llaman Martins Yamaho y Totuno… son nuestras mascotas. –cuando Shiina terminó de hablar Tenma se acerco a nosotros sin ese gesto tímido de antes y nos levanto la mano y sonrió.
-Mucho gusto a todos, espero seamos amigos.
-Igualmente. –contestamos al unisonó.
-Bueno, a ella ya la conocimos, ¿no? –indicó Shiina señalando a Elizabeth, bueno… el trió de idiotas no te conocía… trió de idiotas: Elizabeth Johnson, Elizabeth Johnson, trió de idiotas.
-¡HOLA! -gritaron los brutos, como saludando a una estrella de cine.
Elizabeth tenia los brazos cruzados de hace rato, miraba con gesto inexpresivo el dialogo pero no hacia un solo intento de caer bien o de cordialidad siquiera.
-Hola chicos, se ve que son muy animados ¿eh?
-Bueno… oye… Señorita Johnson… ¿te gustaría tener una cita conmigo?
Todos volteamos inmediatamente para ver quien había sido el valiente de los 3 brutos, Martins estaba temblando frente a Elizabeth, esperando una respuesta negativa inminente al parecer. Para nuestra sorpresa, Elizabeth le puso una mano en su hombro y le sonrió de oreja a oreja para decirle con ternura:
-Lo siento, pero no nos conocemos lo suficiente pequeñín, por no mencionar que espero al indicado… por ahora seamos amigos ¿sí?
Martins no se tomo tan a pecho su rechazo por haberlo cubierto con palabras bonitas y volvió al grupo sin decir nada de lo que normalmente diría.
-Bueno, hay que preguntarles cosas a las nuevas ¿Qué tal? –sugirió Shiina
-Suena divertido. –admitió Elizabeth.
-Entonces a ti será primero… cada quien hágale una pregunta… -ordenó Shiina divertida.
Cada quien parecía ordenar su pregunta cuando los 3 brutos dieron su ataque.
-¿Cuáles son tus pasatiempos?
-¿crees en el amor a primera vista?
-¿Cuáles son tus medidas?
-Tontos…nunca cambiaran… -gruñó Nobunaga.
-Bueno… –Suspiró Elizabeth. –Mis pasatiempos son tocar el violín, jugar voleibol y correr. ¿El amor a primera vista? En estos momentos dudo del amor en si… y sobre mis medidas ¿es una broma verdad?
-¿Por qué has sido transferida? –Preguntó Haruka.
-Mí papá acaba de empezar una fabrica aquí en Japón, y tuvimos que mudarnos para vigilar de cerca, yo le pedí que me metiera en esta escuela porque los uniformes son lindísimos.
-Ya veo. –musitó Shiina. -¿Cómo es que hablas el japonés tan bien?
-Desde niña este viaje era un hecho así que me estuvieron entrenando todos los días un poco.
-¿Qué opinas hasta el momento? –pregunté yo.
-Es un buen lugar, tiene un aire muy limpio y ustedes han sido muy amables… sinceramente no me quejo.
-¿Te gusta la comida japonesa?
Era la primera vez que Tenma Muguki hablaba sin que alguien le pidiera hacerlo, viéndola de cerca era como una caricatura, tenía una mirada graciosa y sincera, sus ojos eran oscuros y su rostro era amplio.
-Me encanta, es ligera y muy rica, aunque no se que pasara cuando extrañe los tacos…
Hubo risas de nuevo, pero Haruka no se mostraba tan alegre como siempre, era el momento de mi noticia oficial.
-Chicos, hagamos una pausa… tengo algo que contarles, resulta que…
El fuerte ruido de la puerta abrirse me hizo detenerme, al darme la vuelta pude ver a un chico moreno con gafas de sol caminar sin mirarnos para recargarse en los barandales y mirar el horizonte. ¿Es que a Harima Kenji no le importábamos en lo absoluto?
Se creó un ambiente de incertidumbre, los 3 brutos murmuraban entre ellos, Haruka y Shiina parecían mirarlo con algo de miedo y Elizabeth lo miraba con indiferencia.
-hey, Joven Kenji… ¡únete a nosotros! Estamos haciendo un equipo de súper amigos y ¡faltas tú!
Tenma Muguki acababa de invitar al chico del que parece que todo el salón le tenía miedo a unirse a nosotros, puedo jurar que sentí que el suelo temblaba como un terremoto por el temblor corporal de todos mezclados. Harima nos miro a todos con gesto indiferente y corrió hasta nosotros y se sentó a mi lado.
-hola, no hace falta que me digan Kenji, pueden llamarme Harima… S… Seré su compañero… emm… seamos amigos… si…
Su voz era muy gruesa, parecía que hablábamos con un adulto y era muy intimidante… a pesar del intento de amabilidad en sus palabras.
-bueno, Yuuto estaba a punto de darnos noticias trascendentales… -recordó Shiina.
-es verdad, yo también quiero saber que es. –dijo Elizabeth Curiosa.
-bueno… Haruka y yo desde este fin de semana somos pareja. –confesé, si mi plan iba correctamente esto haría su trabajo.
Hubo un silencio mortal durante unos instantes, después todos se pararon y reaccionaron como se debía.
-¡¿QUE?! –gritaron los 3 brutos
-P…P… ¿Pero cómo? –tartamudeo Shiina.
-vaya, ya decía yo que ustedes emanaban un aura especial. –sentencio Tenma.
-suertudos. –observó Elizabeth. –que buena onda por ustedes.
-ya se veía venir. –dijo Nobunaga.
Pasados los minutos los comentarios de ¿Cómo paso? Y ¿se aman? Se dejaron venir, intentamos contestar con naturalidad, por supuesto dejando de lado el secreto que nos unió: que Haruka es en verdad una fuerte fanática del anime.
Antes de que terminara la hora del almuerzo ya habíamos ocupado todo el tema, Harima en verdad no había dicho gran cosa más que contestar a algunas preguntas de Tenma y Elizabeth.
-bueno, nosotros nos retiramos… tenemos que ir a ver cómo le va a Mika en su primer día en esta escuela. –anunció Haruka. –mañana comamos juntos de nuevo ¿sí?
-claro, por cierto deberías invitar a Mika a unirse a nosotros también, como la cuentas seguro es una chica bastante peculiar. –dijo Elizabeth.
-yo también tengo una hermana menor en la escuela, tal vez se conozcan… -chilló Tenma, emocionada. –Pregúntale a tu hermana si sabe algo de Yakumo Muguki, me gustaría que fueran amigas, mi hermana tiende a ser un poco seria y como cuentan a Mika creo que le vendría de lujo.
-lo haremos. –prometió Haruka. –entonces nos vemos en clases, mucho gusto a los 3.
Nuestras dos nuevas amigas se habían portado muy amables, Elizabeth era una persona muy educada y atenta, con modales algo parecidos a los de Haruka. Y Tenma era muy alegre y positiva, cuando ella hablaba o decía algo era seguro que iba a haber risas, sus comentarios poco inteligentes pero cálidos ya me parecían vitales para el desarrollo de nuestro nuevo grupo de amigos, eso iba pensando cuando Haruka me tomo de la mano antes de salir de la azotea norte. Toda la mañana ella se había portado de una manera muy extraña y estuve pensando en que era durante clases, supuse que era porque no habíamos anunciado nuestra relación, ya que durante el camino a clases dijo “dar la noticia” y no supe de que hablaba, corrí el riesgo de anunciarnos como pareja y ahora ella sonreía sublime.
-¿Qué piensas de los nuevos? –preguntó Haruka.
-Creo que Elizabeth es como tú, reservada y educada pero muy amigable… y Tenma es una comediante en todo su esplendor, ¿tú qué opinas?
-la señorita Johnson es linda, y la señorita Muguki también es linda… el joven Kenji es algo distante pero no parece ser mala persona.
El solo escuchar el apellido del criminal me daba escalofríos, aquel que solo se había quedado callado y mirando a otro lado mientras nosotros hablábamos y que de pronto decía cosas como “Mmm” y “jejeje” no me parecía una buena persona en lo más mínimo, excepto para robarme el dinero del almuerzo.
-Me había olvidado de el… bueno no lo conozco todavía, Haruka.
-Pero si miras su gesto te puedes dar cuenta que sus intenciones no son malas, creo que le gusta Shiina.
-¿Eh? –exclamé sorprendido. –ahora que lo mencionas… creo que durante clases estuvo viéndola.
-Sí, también durante el almuerzo no dejaba de ver en su dirección, me parece muy romántico.
-Hablando de eso… Haruka… es agradable estar con todos y eso… pero creo que también tenemos que tener tiempos a solas, ¿no crees?
-Yo estaba pensando lo mismo, ¿Por qué no vienes a mi casa esta tarde? Le pediré a Hazuki que prepare té y podemos ver la torpe aki chan.
-De eso hablaba, gracias por consentirme así.
-No te preocupes… somos novios, ¿verdad?
Nos pusimos rojos como en los primeros días, eso nunca cambiaría: mi relación con Haruka seguía siendo un sueño para mí. Cuando llegamos a donde los de primero apreciamos a Mika hablando con una chica sentadas en una banca a la sombra de un árbol.
-Vaya, pero si son mi pareja favorita. ¿Por qué tardaron tanto? Empezaba a creer que no se preocupaban por su pequeño retoño. –se burló Mika. –por cierto, quiero presentarles a mi nueva amiga: se llama algo que empezaba con Y. es muy linda y me cae bien.
-¡Mika! –le regañé. –no seas grosera con tu nueva amiga, apréndete su nombre… lo siento, discúlpala por favor, ¿Cuál es tu nombre?
-Esto… emm… me llamo… Yakumo Muguki… mucho gusto.
Eso había sido un verdadero toque de suerte, Mika ya se había hecho amiga de la hermana de Tenma sin que nosotros se lo pidiéramos y parecían llevarse bien.
Pero al ver su rostro me quede paralizado: una piel color arena sin imperfecciones en su rostro, unas cejas de tamaño delgado resguardaban sus ojos café oscuros: inseguros y analistas, su nariz era puntiaguda pero muy pequeña, sus labios eran pequeños y delgados con un natural color rosado, su cabello era negro y estaba estilizado de forma que sus puntas se separaban creando un estilo de salón, ¿sería ella la otra diosa de la que los 3 brutos hablaban? Pues su gesto dormilón tenía un encanto inexplicable, para disimular mi impresión, desvié la mirada al instante de que terminó de presentarse.
-Nosotros somos Haruka Nogizaka y Yuuto Ayase, -anunció Haruka –somos compañeros de clase y ahora amigos de tu hermana. Nos ha pedido que te presentemos a Mika, pero veo que ya la conoces. Mucho gusto… ¿te gusta la escuela?
-Esto… mucho gusto… señores… si, me ha gustado… gracias.
-Es un poco tímida, pero no te lo tomes personal hermanita… creo que es porque está Yuuto aquí: hace un momento vinieron dos tipos a invitarnos a salir y ella se comporto exactamente así.
-¡Señorita Nogizaka! –Exclamó Yakumo –disculpen si les incomodo.
-No te preocupes, es natural que estés nerviosa por ser tu primer día, ¿Qué les parece si mañana almuerzan con nosotros en la torre norte? Ahí estará tu hermana, Yakumo.
-Entonces, Yakumo… ¿almorzamos con los ancianos?
-Mika… ese comportamiento no es necesario, no somos tan viejos… además estás con nosotros todo el tiempo.
-Tienes razón, hermanita… creo que pensarán que somos buena onda si nos juntamos con los de tercero… ¿Nos animamos, Yakumo?
-Esto… si… está bien… cuiden de mi hermana por favor. –Yakumo agachó la cabeza como reverencia de petición. –Ella tiende a ser un poco distraída… y ustedes parecen buenas personas…
-La verdad lo son. –Admitió Mika. –tan buenas personas que abusan de ellos… pobre Yuuto, pobre Haruka…
-Esto… ¿de verdad? Lamento oír que abusan de ustedes dos… lo siento…
-No le hagas caso a esta niña boba… -le advertí a Yakumo. –tiende a la esquizofrenia.
-Esto… ¿de verdad? Cuanto lo siento, señorita Nogizaka…
Así conocimos a Yakumo Muguki: una chica seria, distante, inteligente, y muy… pero muy hermosa.